Archivo por meses: diciembre 2018

  • Conflicto y mediación

    Al producirse el conflicto, la mediación es una herramienta capaz de generar cambios y acciones positivas.

    La sociedad actual está sometida a profundos y a rápidos cambios y los conflictos tienen más que nunca, un papel protagonista. Valores cada vez más predominantes, como el individualismo, el inconformismo, la inestabilidad, la inmediatez o la incertidumbre hacen de la sociedad un entramado de redes y relaciones cada vez más complejas. Resulta, por tanto,  inconcebible la vida sin disputas.

    El conflicto, surja en el contexto que surja, se caracteriza por una serie de elementos, se desglosa en diferentes tipologías, se produce en distintas fases... El estudio y análisis de todos estos contenidos permite un mejor conocimiento de los desacuerdos y desavenencias que a día de hoy acontecen, pero también es fundamental ser conscientes del componente emocional que tiñe todos y cada uno de los conflictos. Emociones y sentimientos impregnan de un importante potencial a las relaciones humanas, también a las que se encuentran en una situación de conflicto.

    El contenido emocional se presenta como un elemento subjetivo y como una respuesta ante un determinado hecho, por ello es un aspecto esencial a tener en cuenta, dado que las emociones y los sentimientos también forman parte de la naturaleza humana y siempre están presentes, con mayor o menor intensidad, en un proceso de mediación.

    La mediación se manifiesta como una herramienta capaz de generar cambios y acciones positivas, de una forma participativa y transformadora, caracterizada por el protagonismo de las partes implicadas. El profesional de la mediación adopta un papel neutral e imparcial y conduce y guía el proceso a través de las técnicas específicas, asistiendo a cada una de las personas inmersas en el conflicto a transitar por el mismo de una forma constructiva, por medio del diálogo, la empatía y la cooperación.

    El concepto de mediación tiene diferentes acepciones y formas de aplicación según el contexto en el que se produzca: familia, comunidad, empresa, escuela... En todos estos ámbitos cabe la posibilidad de iniciar una mediación, siempre que exista voluntariedad y libertad y se cumplan unos mínimos normativos y éticos que no menoscaben ninguno de los principios de la disciplina ni vulneren los derechos de las partes y/o terceros no presentes. La mediación adoptará una metodología y un enfoque propios dependiendo del contexto de aplicación; la duración del proceso, algunas técnicas y herramientas y los objetivos, pueden variar de un ámbito de aplicación a otro, pero en esencia, la mediación en su generalidad, persigue la gestión de los conflictos y la transformación de las relaciones humanas, con la meta final de implantar una cultura de paz en la sociedad.

    Si quieres obtener las herramientas y técnicas para la mediación de conflictos, te esperamos en nuestra formación especializada:

    Mediación: ámbitos y técnicas de aplicación

    Ana Isabel Rodríguez Cordero y Bárbara Gusi Alcalde

  • Cómo estimular el cerebro a través de la pintura (artes plásticas y visuales)

    Arte, cultura e intervencion social para menores, adolescentes y adultos

    La vida de los seres humanos es un continuo proceso de aprendizaje que nos permite la adaptación al entorno. Desde el nacimiento hasta la edad adulta aprehendemos la mayoría de herramientas que nos servirán para afrontar las vicisitudes que se irán sucediendo a lo largo de nuestra vida, por este motivo, estimular y enriquecer las experiencias de los niños en edades tempranas asegura un repertorio de recursos cognitivos trasladables a diferentes situaciones.

    • Estimulación cognitiva en niños

    Durante los primeros años de vida, los niños requieren de una figura de protección a la que se sienten íntimamente vinculados sin apenas discernir entre los límites del otro y los suyos propios. En estos primeros años las necesidades básicas son satisfechas por madres, padres o tutores, conformando así el mundo del recién nacido. Siendo así, en los primeros cuatro años de vida, las niñas y niños atraviesan un proceso de conciencia del yo por el cuál se van desligando de las persona que les mantiene con vida. Quienes cuidan de esos niños, a parte de cubrir sus necesidades biológicas deben ser consientes del proceso cognitivo que transitan y acompañarles, proporcionándoles las ayudas necesarias para que esa desvinculación no solo sea sana sino que también contribuya a la construcción de una identidad fuerte.

    En estos primeros años es de gran importancia estimular la recepción sensitiva, proveyéndoles de sensaciones muy variadas que apelen a los distintos sentidos. De esta manera, ejercitarán su capacidad perceptiva afinando su sensibilidad hacia el entorno. En paralelo al refuerzo de sus sentidos, con los que podrán conocer su entorno. Es de gran importancia inducirles a manifestarse de forma ajena, incitarles a conocer cómo sus acciones dejan rastro fuera de ellos. Es aquí donde las actividades plásticas más elementales juegan un papel decisivo. A diferencia de otro tipo de aprendizajes, el dibujo y la pintura les permite comprender cómo sus movimientos elementales trascienden su cuerpo, quedándose plasmados en otra superficie el registro de su actividad y tomando conciencia de su presencia fuera de su cuerpo.

    A medida que su cerebro evoluciona y crecen sus conocimientos, entienden que la figura que les cuida no son ellos pero les brinda seguridad. Es en este momento cuando el adulto debe ofrecer al menor herramientas para aprender a aprender y acompañarlo en el conocimiento de técnicas y disciplinas muy variadas, entre las que pueda elegir en el futuro para valerse de ellas. No hablamos solo de técnicas empíricas o instrumentales como pueden ser las matemáticas o la escritura, sino disciplinas humanísticas o artísticas. Cabe recordar la importancia en esta edad de no frustrar sus avances siguiendo categorías rígidas, más bien hacer hincapié en las posibilidades que tienen los saberes que van incorporando.

    A medida que van acumulando conocimiento, crece su sentimiento de autonomía y el ingenuo sentido de independencia que les anima a desvincularse de esas figuras de referencia.

    Por ello, antes de perder temporalmente su confianza, debemos haberles dado otros referentes a los que puedan agarrarse; así les acompañaremos a adentrarse en la temperamental adolescencia, cediéndoles el espacio que reclaman para conocerse ellos mismos.

    Arte, cultura e intervención social en menores

    Antes de llegar a la edad adulta, atravesarán un proceso de individualización y reconocimiento con los pares: grupos de pertenencia elegidos por ellos mismos en los que encuentran un respaldo a su falta de comprensión. En esta etapa, es bueno que los adultos que acompañen sus procesos nutran su repertorio de formas posibles de estar y actuar en el mundo.

    En nuestra actual era digital, los jóvenes tienen acceso a una información infinita, mucha de ella sesgada por intereses comerciales. Los retos a los que se enfrenta la educación en esta sociedad están marcados por la información indiscriminada que circula a nuestro alrededor. Es muy necesario que los jóvenes adquieran rápidamente un pensamiento crítico propio para filtrar esa información desde una postura sólida. Aquí las artes visuales y el arte contemporáneo juegan un papel muy constructivo; en primer lugar porque las intenciones de los artistas responden a intereses altruistas, ofrecen sus reflexiones personales en temas relativos al periodo social en el que se inscriben. En segundo lugar, sus posturas fomentan el pensamiento autónomo, lejos de difundir o perpetuar dogmas, los ponen en cuestión. La apariencia del arte, siempre y cuando sea bien explicado, es muy atractivo para los adolescentes, pues sienten que sus diferencias, como la de los artistas, pueden ser un valor legítimo.

    Arte, cultura e intervención social en adolescentes

    Una vez superada la adolescencia, el comienzo de la edad adulta atenúa los conflictos personales para lidiar con otras dificultades relacionadas con las demandas socioculturales.

    Como empezaba diciendo, para enfrentarnos a las problemáticas de la edad adulta acudimos a nuestro personal repertorio de registros acumulados a lo largo de nuestra vida. En las diferentes edades adultas resultan útiles las habilidades fomentadas en cada estrato de los que hemos hablado:

    Entre los treinta y cuarenta años cuestionamos nuestro estilo de vida y las decisiones que nos han llevado a él. Como hicieron los adultos con nosotros antes de la adolescencia, en este tramo puede ser de gran ayuda acercarse al valor expresivo de las artes para disfrutar de sus procesos.

    En las décadas posteriores, cuando los hijos empiezan a independizarse o las ambiciones profesionales se han mitigado, surge la necesidad de reencontrar los gustos personales y buscar otros grupos de pertenencia, de forma similar a los adolescentes, acceder a otros referentes como los que proporciona el cine, el teatro o las artes visuales suaviza la perdida de motivación.

    En edades tardías, cuando el funcionamiento del cuerpo se ve modificado por el paso de los años, las actividades psicomotrices que se utilizan en los primeros años de vida sirven de ejercicio corporal y cognitivo para mantenernos activos.

    Desde IFIS, el Instituto de Formación en Intervención Social os ofrecemos tres talleres para la estimulación cognitiva a través de las artes plásticas: en menores, en adolescentes y en adultos las artes plásticas:

  • Mediación: luces y sombras

    Curso de mediación. Ifis educación

    Hablar únicamente de las ventajas de la mediación sería lo más sencillo por nuestra parte pero también algo poco ajustado a la realidad de las personas que transitan por un conflicto.

    En ocasiones, puede parecer que aquellas/os que creemos en la mediación como la vía más constructiva para la gestión de conflictos, pensamos en ella como la panacea a la resolución de todos los problemas relacionales. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

    Aunque nos mostremos defensoras de la cultura de paz y confiemos en que la mediación es el presente y el futuro para el abordaje de conflictos debemos de ser precisos y escrupulosos a la hora de determinar si la situación por la que pasan las personas inmersas en un conflicto es susceptible de mediación.

    Discriminar, desde el primer momento, si el caso se ajusta a las características del proceso es fundamental de cara a proponer al cliente la intervención que más se ajuste a la necesidad que presenta. Por lo que si la mediación no se plantea como la alternativa más adecuada, la demanda deberá de ser reorientada hacia otro tipo de profesionales.

    La teoría y la práctica defienden que mientras exista conflicto y voluntariedad de las partes, la mediación es viable. No obstante, fieles a los principios de honestidad y responsabilidad, se considera que una adecuada evaluación y valoración inicial de las demandas es necesaria, así como el proponer otras alternativas profesionales en el caso de que la mediación no se presente como la herramienta más eficaz.

    La viabilidad del proceso, la escasa dilación, el bajo coste económico y la alta probabilidad de llegar a acuerdos sostenibles que satisfagan a ambas partes, no hacen de la mediación un camino sencillo y exento de obstáculos.

    La carga emocional que llega a las sesiones de mediación es una realidad. La hostilidad, la impotencia, el enfado, la frustración, el despecho y en definitiva, el malestar, son aspectos frecuentes que aparecen durante el proceso. Es importante saber que en mediación el dolor no se transforma; ni los sentimientos y necesidades se discuten. Estas son las que son, sobre ellas y sobre cómo cubrirlas se trabajará en sesión.

    Si quieres obtener las herramientas y técnicas para la mediación de conflictos, te esperamos en nuestra formación especializada:

    Mediación: ámbitos y técnicas de aplicación

    Ana Isabel Rodríguez Cordero y Bárbara Gusi Alcalde

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