Archivo por meses: enero 2019

  • 8 salidas profesionales para trabajadores sociales

    Salidas profesionales para trabajadores sociales

    A qué se dedican los trabajadores sociales

    “¿Y tú qué estudias?” “Trabajo social” “¿Y eso para qué sirve?” ¿Cuántas veces has tenido que enfrentarte a la dichosa preguntita por parte de familiares y amigos? Ellos lo lanzan como quien no quiere la cosa y tú te quedas pensando “¿y cómo le explico yo todo lo que puedo hacer con mi titulación y todo lo que me gustaría hacer?”

    Un trabajador o trabajadora social basa su trabajo en la búsqueda del bienestar social de todos aquellos que necesitan atención y ayuda profesional en los diferentes ámbitos de la intervención. Deberá encargarse de buscar los recursos que le permitan paliar todas las necesidades de la gente con la que trata y perseguir la reconstrucción del dañado tejido social, siempre desde una intervención participativa: poco lograremos si la persona a la que queremos ayudar no se implica en el proceso y pone todo de su parte.

    El trabajador o la trabajadora social basa su labor diaria en la búsqueda del bienestar social de todos aquellos que necesitan atención.

    Por si esta explicación no vale a tus preocupados seres queridos, y quieres darles más detalles de las diferentes salidas profesionales para trabajadores sociales, comparte con ellos está exhaustiva clasificación publicada por la Agencia Nacional de la Calidad y Acreditación en el Libro Blanco del Trabajo Social.

    Salidas profesionales para trabajadores sociales

    01. Servicios sociales
    Cuando hablamos de servicios sociales debemos distinguir los comunitarios, dirigidos al conjunto de la sociedad y ubicados en los ayuntamientos y Comunidades Autónomas que suelen requerir de una oposición para trabajar en ellos; de los especializados, que atienden a grupos de población más reducidos y susceptibles de necesitar atención diferenciada. Dentro de este último grupo podemos incluir a quienes trabajan como directores de centros de servicios sociales, con personas sin hogar, personas mayores, servicios de atención a la infancia y la familia, discapacitados, mujeres víctimas de la violencia de género, inmigrantes y refugiados...

    02. Salud
    Tu tarea se desarrollará desde los centros de atención primaria, servicios de atención socio-sanitaria domiciliaria, hospitales, servicios de salud mental, centros de drogodependencia…

    03. Educación y formación
    Cada vez son más los colegios e institutos que cuentan con trabajadores sociales en su equipo para afrontar los diferentes problemas de la población escolar (bullying, mediación escolar y familiar, integración de discapacitados, servicios de atención a primera infancia…) Fuera de la educación reglada también podrás trabajar en escuelas-taller y otras iniciativas orientadas a compensar déficits socioeducativos, así como convertirte en formador de estudiantes de trabajo social si te decantas por la docencia.

    04. Justicia
    Si importante es contar con trabajadores sociales en los ámbitos anteriores, no digamos en el de las leyes. Nuestro trabajo diario estará relacionado con la justicia juvenil, dando asesoramiento psicosocial a los jueces, como mediadores, en centros de internamiento o en los programas de medidas en medio abierto; o en los juzgados e instituciones penitenciarias desarrollando programas de seguimiento de medidas penales alternativas a la prisión, drogodependecias, seguimiento y control de presos en libertad condicional, trabajando en la reinserción sociolaboral, etc.

    05. Empresas
    Aunque menos frecuentes que en los casos anteriores, hay compañías que cuentan con esta figura para la atención y el ofrecimiento de prestaciones sociales a los trabajadores.

    06. Vivienda
    Los principales ayuntamientos cuenta con programas para las viviendas de protección oficial, en cuyo estudio y adjudicación deberás intervenir, dinamización comunitaria de barrios y planificación urbana.

    07. Tercer sector
    Formado por organizaciones y entidades sin ánimo de lucro, suelen encaminar las tareas del trabajador social al principio del que hablábamos al inicio de este post: combatir la exclusión social desde todos los frentes posibles.

    08. Nuevos ámbitos de intervención
    Algunas de las tareas mencionadas en el Libro Blanco del Trabajo Social al hablar de este ámbito son:

    • Planificación estratégica de servicios de bienestar
    • Análisis y desarrollo organizacional
    • Asesoramiento en la dirección de políticas de bienestar social
    • Marketing social
    • Comunicación e imagen en relación con temas sociales
    • Atención a situaciones de catástrofes y/o de emergencias
    • Defensa de los derechos humanos
    • Cooperación y solidaridad internacional (proyectos de desarrollo)
    • Prevención de riesgos laborales
    • Mediación familiar
    • Terapia familiar
    • Counseling
    • Mediación comunitaria
    • Peritaje social
    • Gestión y dirección de servicios y equipamientos sociales

    La importancia de la formación especializada

    Como verás, la labor diaria del trabajador y la trabajadora social cuenta con un amplio abanico de opciones profesionales. ¿Cómo podrás entonces distinguirte de tus compañeros y demostrar tu valía para el sector que más te interese? ¡Con la formación especializada!

    La experiencia de iFIS Educación nos enseña que formarse en un campo concreto nos convierte en profesionales cualificados, comprometidos, con capacidad para desenvolvernos mejor y lograr la consecución de nuestros objetivos con más facilidad.
    ¡Especialízate con nuestros cursos para trabajadores sociales!

    - Dirección de centros de servicios sociales.
    - Violencia de género: prevención, detección y atención.
    - Víctimas de violencia de género y sexual en la infancia y adolescencia: prevención, detección y atención.
    - Mediación: ámbitos y técnicas de aplicación.
    - Desprotección infantil. Intervención desde los servicios sociales especializados.

  • Derecho de familia y mediación

    Derecho de familia y mediación

    Derecho de familia y mediación pueden chocar

    La mediación admite profesionales de distintas ramas de las ciencias sociales y sanitarias, como abogados/as, psicólogos/as, trabajadores/as sociales… lo cual aporta, indudablemente, una mayor riqueza y multidisciplinariedad a la profesión. Sin embargo, es frecuente que las líneas entre la Mediación y la profesión de origen se desdibujen y sean difusas, desvirtuándose la Mediación como disciplina profesionalizada e independiente.

    Muchos abogados especialistas en Derecho de familia se ofrecen como mediadores, difuminando la frontera entre ambos trabajos.

    Uno de los ejemplos más frecuentes lo tenemos entre el Derecho y la Mediación, especialmente cuando se abordan casos civiles (familiares). Desde la óptica del Derecho de familia, muchos letrados/as presentan una clara predisposición conciliadora muy próxima a los paradigmas de la Mediación, lo cual es una ventaja muy positiva a la hora de que dicha predisposición pueda ser complementada con una formación teórico-práctica en Mediación. El problema lo encontramos en profesionales de la abogacía, especialistas en Derecho de familia, que desarrollan su labor desde una filosofía negociadora y conciliadora, pero que no están formados en Mediación y se apropian del ámbito de la actividad, sin dotar al proceso del tiempo, ritmo, riqueza, herramientas, y de la oportunidad de transformación del conflicto, utilizando además, el nombre de la disciplina para promocionar y publicitar los servicios que presta.

    Aún encontrándonos con profesionales del Derecho de familia que desempeñan su trabajo de una manera conciliadora, es necesario establecer los límites de cada disciplina y de cada rol profesional. En materia de separaciones y divorcios, que es donde más solapamiento de la Mediación y el Derecho hay, el objetivo del abogado/a es hacer llegar a las partes en conflicto a la firma de un convenio regulador, lo más ventajoso posible para cada una, que se entienda equitativo y justo y que sea plausible de cara a su aprobación judicial. Los mediadores/as también tenemos un papel importante en relación a este documento, pero diferente, si bien es más novedoso y emergente, debido a la juventud de la profesión, que consiste en la dinamización y facilitación de un proceso basado en el diálogo encaminado al diseño de los acuerdos que se plasmarán en el convenio regulador. No obstante, este no es el objetivo principal de la Mediación; en su lugar, persigue que la comunicación entre las partes se restablezca y se equilibre, sentando las bases de una relación positiva en el pos-divorcio.

    Por ello entendemos que la delimitación de las fronteras entre una disciplina y otra es fundamental para implementar procesos eficaces, colaborativos y complementarios entre ambas que ayuden a las partes a gestionar de la mejor forma posible las separaciones y los divorcios, así como la vida que se abre paso después.

    Con el curso de iFIS Educación 'Mediación: ámbitos y técnicas de aplicación' contarás con la formación adecuada para encarar este tipo de procesos.

  • Formación especializada para trabajadores sociales, psicólogos y educadores sociales

    Formación especializada

    La formación especializada, clave en la intervención social

    Decidirse a trabajar con personas necesitadas es uno de los pasos más gratificantes que darás en tu vida. No será fácil, descubrirás que el mundo concentra más problemas de los que podemos manejar, que todo tu esfuerzo no te servirá para llegar a todas partes, te costará no llevarte “el trabajo a casa” y desconectar de lo que ves en tu día a día… Y sin embargo, cuando empieces a trabajar como trabajador o trabajadora social, psicólogo o psicóloga o educador o educadora social te darás cuenta de que has nacido para esto y de que ya no imaginas otro modo de vida que no suponga ayudar a los demás.

    La formación especializada nos permite dotarnos de las herramientas necesarias para distinguirnos como profesionales en nuestro sector.

    La importancia de la formación especializada

    Violencia de género, personas sin hogar, problemas de identidad de género, acoso escolar, desprotección infantil La sociedad actual enfrenta una enorme cantidad de problemas que no pueden ser abordados desde la misma perspectiva y con las mismas estrategias.

    Las nociones que aprenderás en la facultad serán la base fundamental para desenvolverte con soltura en tu entorno laboral, pero no bastará. ¿O acaso crees que se puede abordar igual una mediación familiar que la situación de un niño que padece acoso escolar? Es por eso que la especialización sectorial es necesaria para poder distinguirnos como profesionales y dotarnos de todos los recursos a nuestro alcance para poder trabajar.

    En iFIS Educación somos conscientes de esta situación y diseñamos completos cursos de formación que te permitirán especializarte en la dirección de centros de servicios sociales; prevención, detección y atención a víctimas de la violencia de género; violencia sexual y de género en la infancia y la adolescencia; mediación; intervención en salud mental; rehabilitación psicosocial de personas con enfermedad mental; intervención de personas sin hogar; protección y tutela de adultos y desprotección infantil.

    Aprendiendo de los mejores

    ¿Has oído alguna vez que “la experiencia es un grado”? Cuando hablamos de intervención social más que “un grado” es una necesidad. Nadie sabe qué se necesita para trabajar con personas necesitadas que alguien que se ha desenvuelto en ese entorno. Los profesores de iFIS Educación, además de contar con la formación teórica que les permitirá orientaros durante todo el curso, poseen la “experiencia de campo” que da haber trabajado en el sector durante años.

    No lo dudes más. Completa tu formación con los profesores más preparados y experimentados y especialízate en servicios sociales.

  • ¿Qué hace un director o directora de un centro de servicios sociales?

    Formación para directores de centros de servicios sociales

    El centro de servicios sociales, en buenas manos

    Ayudan a decenas o centenares de personas todos los días, gestionan recursos escasos en la mayoría de los casos, procuran escuchar los problemas y necesidades de todos y todas y hacen verdaderos malabares para intentar llegar a todas partes. Los trabajadores de centros de servicios sociales se enfrentan en su trabajo diario a la necesidad de solventar ingentes necesidades con recursos cada vez más limitados. Al frente de todos ellos se sitúa el director o la directora del centro de servicios sociales, el máximo responsable del mismo y quien intenta que todos los platillos se mantengan en el aire en perfecto equilibrio. Un profesional comprometido, empático y, sobre todo, bien formado.

    El director o la directora de un centro de servicios sociales debe ser un profesional formado, responsable, empático, con capacidad analítica y de resolución de conflictos.

    Qué requisitos debe reunir un director o directora de un centro de servicios sociales

    La ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, conocida popularmente como Ley de Dependencia, establece los requisitos formativos mínimos que debe poseer una persona para optar a la dirección de un centro de servicios sociales. En ella se explicita que los criterios comunes de acreditación son:

    • Ser diplomado universitario de grado medio en titulaciones preferentemente de las ciencias humanas o sociales y las sanitarias.
    • De no contar con esta titulación, puede acreditarse con experiencia laboral en el sector de al menos tres años.
    • En ambos casos debe contarse con formación especializada en el sector sociosanitario -dependencia, discapacidad, geriatría, gerontología, dirección de centros…

    Estos requisitos son los mínimos exigidos en todo el territorio nacional. Además de ellos, cada Comunidad Autónoma puede añadir las que considere necesarias. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid se exige que se inscriban en el Registro de Directores si realizan su actividad en su territorio para lo que se requiere haber realizado las acciones formativas habilitantes para desarrollar las funciones de director, homologadas por la consejería de servicios sociales, y no encontrarse sancionado, con carácter firme, por cualquiera de las Administraciones Públicas.

    Qué hace un director o directora de un centro de servicios sociales

    Las labores del responsable de la dirección de un centro de servicios sociales podrían englobarse en tres categorías:

    1. De organización. De él o ella dependerá el reparto de todos los recursos del centro: económicos, logísticos, humanos… Será quien tomará la última decisión sobre cómo se reparte el presupuesto, para qué se dedica cada euro de él, que profesional se encargará de cada caso, cuántas personas podrán atenderse para ajustarse a esos medios, qué sectores merecerán especial atención... Para ello es importante que conozca bien las necesidades de la zona en la que se encuentra su centro (cada localidad e incluso cada barrio pueden tener necesidades distintas según el tipo de población que viva en ella) y contar con una enorme capacidad de análisis y adaptación a los cambios que vayan surgiendo a lo largo del ejercicio.
    2. De coordinación. En un centro de servicios sociales se desarrollan muchísimas actividades, desde la mera limpieza del mismo a los talleres ocupacionales que imparta, las asistencias a domicilio, los servicios de asistencia psicológica y acompañamiento… El director o la directora del centro deberá conocerlos todos y coordinarlos para que todo funcione como un reloj. El fallo en cualquiera de estos departamentos puede causar un problema serio en la calidad de nuestra asistencia.
    3. De administración. Implícita en las dos anteriores. Él o ella sabrá cuánto se gasta en cada cosa que se haga y deberá ser tremendamente responsable para no malgastar ni un euro y ecuánime para atender todas las necesidades por igual.

    Todo ello hace que el director o la directora de un centro de servicios sociales deba ser un profesional versátil, capaz de resolver problemas y tomar decisiones de forma ágil y eficaz; planificar y coordinar; establecer las relaciones interpersonales de forma positiva y optimizar los recursos humanos. Además, deberá motivar a su equipo, escucharlo y tener en cuenta sus opiniones pues, en ocasiones, la enorme responsabilidad que recae sobre sus hombros puede hacer que se aleje de las necesidades de a pie, una perspectiva que nunca debemos perder cuando trabajamos en servicios sociales.

    En iFIS Educación cuentas con un completo curso homologado por la Comunidad de Madrid con el que te formarás en todos estos aspectos y te convertirás en un profesional preparado para afrontar cualquier situación que se te presente.

  • La formación en violencia de género, fundamental para muchos profesionales

    Formación para directores de centros de servicios sociales

    Una adecuada formación en violencia de género es clave para combatirla

    47 víctimas se ha cobrado la violencia de género a lo largo de 2018 en nuestro país. Solo 14 de ellas, menos del 30%, habían denunciado a su asesino según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad. En los casos en que sí hubo denuncia previa, en 13 había sido interpuesta por la propia víctima y solo en uno por personas de su entorno. Además, de los 14 casos de maltrato denunciados ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en cuatro de ellos las víctimas decidieron no continuar con el proceso. Unas cifras que vuelven a poner negro sobre blanco que España tiene un largo camino por recorrer en materia de violencia de género y que exige el compromiso de todos para poder alcanzar la meta.

    La formación en violencia de género es el mejor instrumento para comprender los mecanismos mediante los cuales se ejerce, las señales que manifiesta para reconocerla, cómo acercarnos a la víctima y abordar la situación y, lo más importante, cómo ayudarla a salir de ella.

    Desde todos los sectores (educativos, jurídicos, sanitarios, políticos…) se insiste en que la educación está en la base de la lucha contra la violencia de género. Ya lo decía Pitágoras en el siglo V a.C: “educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Por eso la formación en violencia de género debe ser prioritaria tanto en los planes de estudio de las escuelas como en todos los ámbitos profesionales que intervienen en la lucha contra ella.

    Qué es la violencia de género

    La Ley Orgánica 1/2004 de Protección Integral contra la Violencia de Género en su artículo 1 la define como: “Todo acto de violencia (…) que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia. (…) que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. Es por ello que podemos hablar hasta de 7 tipos de violencia de género: física, psicológica, sexual, económica, patrimonial, social y vicaría.

    Por qué es importante la formación en violencia de género

    La formación en violencia de género es el mejor instrumento para comprender los mecanismos mediante los cuales se ejerce, variados y muy complejos, las diferentes formas en que se presenta, las señales que manifiesta para reconocerla, cómo acercarnos a la víctima y abordar la situación y, lo más importante, cómo ayudarla a salir de ella. El hecho de que la violencia de género pueda ser ejercida de tantas formas diferentes, algunas muy sutiles y difíciles de identificar, otorga una mayor importancia a la formación sobre ella. Gracias a ella seremos capaces de detectar más casos y de forma más temprana.

    Qué profesionales deben formarse en violencia de género

    Aunque la lucha contra la violencia de género es una tarea que nos compete a todos, hay sectores profesionales en los que la formación en ella es aún más importante. Por ejemplo, el educativo. Los maestros y profesores forman a los adultos del mañana y por todos es sabido que la infancia es el mejor momento para educar en valores. Los planes de estudios deberían contar con horas lectivas para la formación en la igualdad que incluyera contenidos sobre violencia de género. Además, los profesores deberían contar con las herramientas para identificar casos de violencia ejercidas sobre los niños desde el hogar para poder protegerles.

    Otros profesionales que, sin lugar a dudas, necesitan formación en violencia de género son los sanitarios: médicos, especialmente los que trabajan en servicios de urgencia y los médicos de familia, enfermeras y enfermeros y psicólogos y psicólogas, además de los trabajadores y trabajadoras sociales, desarrollen su labor donde la desarrollen.

    Para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado es una formación de inmensa utilidad y de hecho los diferentes cuerpos cuentan con unidades especializadas en ella y el sector político y el legal, abogados, fiscales y, sobre todo jueces, y el político deberían formarse ampliamente en esta materia, pues son los que, en última instancia, desarrollan y aplican las leyes para combatir todas sus manifestaciones.

    En iFIS Educación contamos con cursos para formarte en este campo. No dudes en inscribirte a ellos.

  • Seis principios básicos de la mediación familiar en separaciones y/o divorcios

    Mediación en divorcios
    La mediación familiar, tal y como nuestro equipo la entiende, se fundamenta en una serie de premisas básicas que rigen la metodología de nuestra intervención.
    Ser conscientes de que trabajamos con personas es vital, así como apropiarnos de la complejidad que de ello se deriva. Encontrarse ante la heterogeneidad personal, educativa, generacional y cultural de los usuarios y ante mapas emocionales distintos, hace que el trabajo con seres humanos sea enriquecedor pero a la vez complejo.

    Ser conscientes de que trabajamos con personas y adaptarse a la heterogeneidad personal, educativa, generacional y cultural de los usuarios y a mapas emocionales es clave cuando trabajamos en mediación.

    Claves en la mediación en separaciones y/o divorcios

    A continuación detallamos algunos de los principios básicos que orientan la actividad profesional en los casos de divorcio y separación:

    1. Respeto absoluto a los usuarios, a sus convicciones, a sus sentimientos y a sus decisiones, evitando cualquier juicio y/o intervención que pueda dañar o poner en riesgo la integridad física y emocional de los mismos. Considerar el comportamiento humano desde la perspectiva ética, respetando los derechos y las garantías de los mediados ha de ser el eje fundamental de nuestra labor profesional. En este aspecto, cabe destacar la importancia de contar con un marco teórico y deontológico. (Para ampliar sobre este tema, véase el artículo en el blog de esta web, “Deontología de la Mediación”).
    2. La separación o el divorcio no se traducen en la ruptura de la familia. Para los hijos/as no ha de suponer la pérdida de alguno de los progenitores, pues los vínculos con ambos padres deben conservarse intactos. Es cierto que la separación se manifiesta como una crisis que supone la necesidad de una reestructuración familiar y de un cambio en la dinámica. Cómo adaptar esa dinámica a la nueva realidad de las partes de forma que las necesidades de todos los miembros de la familia queden cubiertas será objeto de trabajo en el proceso de mediación.
    3. La intención de los acuerdos logrados en mediación es establecer los cimientos que orienten las relaciones de futuro entre los mediados. El diseño de esas bases y del futuro de la familia, en definitiva, será tarea de los propios mediados. La mediación dota de protagonismo a las partes, considerándolas agentes activos y con responsabilidad en la configuración de la futura vida familiar.
    4. Fiel creencia en la mediación familiar como alternativa a la resolución de conflictos. Siempre que exista voluntariedad, la mediación favorece la comunicación, el entendimiento y el logro de acuerdos consensuados entre las partes. Se trata de una vía más ágil y más económica que el itinerario judicial, adaptada a las necesidades y particularidades de la familia.
    5. Necesidad de contar con una formación teórico-práctica específica para poder ejercer la mediación. A parte de requerirse una formación de origen universitaria en ciencias humanas, sociales o jurídicas, se exige una formación teórica y práctica especializada en la materia que verse sobre derecho de familia, herramientas en resolución de conflictos, técnicas específicas, etc. Dicha formación podrá ser requerida en cualquier momento del proceso por las personas mediadas.
    6. La confidencialidad como un derecho inquebrantable, salvo contadas excepciones. La confidencialidad es “uno de los pilares de la mediación” tal y como explica Mario de Almeida en su libro "Reflexiones sobre la confidencialidad". Sobre este principio descansa la confianza de los participantes en el proceso y en el profesional y facilita la expresión de sentimientos, intereses e ideas. No obstante, existen determinadas situaciones que exigen la revelación del secreto profesional, si con ello prevenimos o denunciamos una conducta criminal.

    A modo de conclusión final, incidiremos en que desarrollar las funciones de un mediador/a, supone un ejercicio de responsabilidad para con las partes implicadas. Ejercer con responsabilidad y conocimiento esta labor salvaguarda los derechos de los/as que acuden a mediación familiar.

    Si quieres obtener las herramientas y técnicas para la mediación de conflictos, te esperamos en nuestra formación especializada:

    Mediación: ámbitos y técnicas de aplicación

  • Las siete cualidades de la figura del mediador

    Cualidades de un buen mediador

    La figura del mediador en la resolución de conflictos

    En un proceso de gestión de conflictos, la figura del profesional en mediación cobra un peso relevante como canalizadora y facilitadora de la comunicación y del conflicto. La formación continua, una visión ética, la experiencia y la apertura hacia nuevos conocimientos, técnicas y horizontes, ayudan a configurar un estilo personal en el/a profesional. Sin embargo, existen una serie de premisas básicas exigibles a todo profesional que sientan las bases para el buen desarrollo de la disciplina.

    Un buen mediador no debe juzgar ni tomar parte; tampoco se encarga de resolver el conflicto, sino de crear cauces para que las partes lo logren.

    Cualidades básicas en un mediador

    Algunas de las cualidades que forman parten de un estilo positivo de gestión del conflicto son:

    • Establecer las normas. Es la mediadora o el mediador quien establece las normas para el buen funcionamiento del proceso, atendiendo a lo dispuesto en manuales y códigos de conducta.
    • No juzgar. Los conflictos no deben verse como algo negativo o positivo, simplemente se trata de canalizar la forma en la que ese conflicto se puede abordar. Por tanto, evitaremos ejercer de jueces y partes en un conflicto.
    • Escuchar activamente. Se trata de escuchar y ser capaces de comprender a las personas afectadas por un conflicto, sin emitir juicios de valor, consejos o recomendaciones.
    • Respetar la confidencialidad. Es un aspecto básico para la generación de confianza y está respaldada por distintos textos legales y códigos de deontológicos.
    • No sancionar. De acuerdo a su carácter voluntario, el mediador/a no tiene la capacidad ni se encuentra en el papel de sancionar.
    • No dar soluciones. Aunque es algo que a los afectados de un conflicto les cuesta entender en ocasiones, el profesional no es la persona que soluciona el conflicto, son las partes las que han de llegar con ayuda del mediador/a a la opción que satisfaga a ambos en mayor medida. El/a mediador/a tiene como objeto escuchar, facilitar la comunicación, clarificar, reformular y generar alternativas, pero en ningún caso deben dar la solución al conflicto.
    • Saber parafrasear. El hecho de poder parafrasear permite que otra persona neutral repita las palabras que los afectados por el conflicto han pronunciado, pues escuchada en la voz de otro/a tiene un efecto diferente. Además es una manera de hacer ver lo que se dice, lo que se quiere decir y lo que los demás han entendido. El valor de la palabra es algo esencial en una mediación porque de ella depende en gran medida la gestión de cualquier conflicto.

    Si quieres obtener las herramientas y técnicas para la mediación de conflictos, te esperamos en nuestra formación especializada:

    Mediación: ámbitos y técnicas de aplicación

  • Acuerdo de IFIS Educación y el Colegio Oficial de Trabajo Social

    Acuerdo de iFIS con el Colegio de Trabajo Social

    IFIS Educación y el Colegio Oficial de Trabajo Social llegan a un acuerdo

    Tenemos el placer de comunicaros el acuerdo firmado entre el Colegio Oficial de Trabajo Social y el Instituto de Formación en Intervención Social (IFIS) gracias al cual los colegiados y colegiadas podrán beneficiarse de un 10% de descuento en toda nuestra oferta formativa, presencial y online, excepto en el Posgrado en Dirección de centros de Servicios sociales.

    Si eres miembro del Colegio Oficial de Trabajo Social y quieres formarte con nosotros, solo tienes que presentar un documento que acredite tu pertenencia en cursos@ifiseducacion.com.

    ¡Te esperamos!

  • iFIS Educación y su compromiso con el lenguaje inclusivo

    iFIS apuesta por el lenguaje inclusivo

    El lenguaje inclusivo, un paso necesario

    El lenguaje es un reflejo de nuestra sociedad y como ella va evolucionando con el paso de los años. Más o menos rápido, dando pasos al frente y, a veces, reculando. Como cualquier persona. Somos conscientes de que el lenguaje determina nuestro pensamiento y nuestra forma de concebir el mundo. Asimismo, también admitimos que existen términos, expresiones y giros machistas o racistas casi inherentes al lenguaje. No nos damos cuenta pero están. Reflexionar sobre su uso, sobre su origen y su significado literal es lo que nos permite liberarnos de esas cadenas que nos atan a un pasado retrógrado y poco integrador. Es la reflexión, en este caso lingüística, la que nos permite avanzar hacia una sociedad más igualitaria, más respetuosa y más sensible al peligro de la discriminación por cualquier motivo.

    El lenguaje determina nuestro pensamiento y nuestra forma de concebir el mundo y existen términos, expresiones y giros machistas o racistas casi inherentes en él.

    Qué es el lenguaje inclusivo

    El lenguaje inclusivo o no sexista es el que nace fruto de esta reflexión. Es un movimiento global, no es exclusivo de nuestro idioma. Busca evitar precisamente los términos y expresiones con fondo machista, clasista, racista… A veces es fácil: simplemente sustituir “el hombre” por “las personas”; “azafata” por “auxiliar de vuelo”. En otras ocasiones es más complicado: ¿es el masculino plural una cuestión gramatical o surge del androcentrismo? ¿Cómo compaginamos la coherencia de género con el lenguaje claro sin olvidarnos de la corrección gramatical? De estas dificultades nacen soluciones más o menos originales, funcionales, fugaces… Son el uso de la “e”, la “@”, la “x”… o, directamente, la elección del femenino plural. El lenguaje está vivo y muta a cada paso que damos. Nadie sabe qué opciones prevalecerán y cuáles caerán en el olvido.

    En IFIS Educación nos comprometemos con los cambios que permitan a la sociedad avanzar hacia un futuro integrador, social e igualitario. Los contenidos de nuestros cursos, nuestras publicaciones y actividades persiguen siempre este lenguaje inclusivo y no sexista. A veces con mayor o menor acierto pero siempre en esa dirección.

    No será fácil. Habrá que buscar el equilibrio entre lenguaje claro, corrección gramatical, sencillez y eficacia pero aceptamos con motivación los retos profesionales y personales que nos plantean los nuevos movimientos sociales. Creemos en el tipo de sociedad que perseguimos y hacia ella nos dirigimos.

  • IFIS firma un acuerdo con el Colegio Profesional de Educadores y Educadoras Sociales de la CAM

    Acuerdo iFIS-Colegio de educadores sociales

    Tenemos el placer de comunicaros el acuerdo firmado entre el Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de la Comunidad de Madrid y el Instituto de Formación en Intervención Social (IFIS) gracias al cual los colegiados y colegiadas podrán beneficiarse de un 10% de descuento en toda nuestra oferta formativa,presencial y online.

    10% de descuento en los cursos IFIS para los colegiados y colegiadas del CPEESM

    Si eres miembro del CPEESM y quieres formarte con nosotros, solo tienes que presentar un documento que acredite tu pertenencia en cursos@ifiseducacion.com.

    ¡Te esperamos!

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