Archivo por meses: marzo 2019

  • 7 habilidades de un director de centro de servicios sociales

    Habilidades de un director de centro de servicios sociales

    Director de un centro de servicios sociales, mucho por hacer

    El trabajo diario de un director de centro de servicios sociales no es sencillo. A él le toca distribuir recursos, establecer prioridades, negociar soluciones, evaluar resultados… Desarrolla la parte más amarga del trabajo en este tipo de lugares: la de ser consciente cada día de que no se puede llegar a todo por mucho que se quiera.

    Un director de centro de servicios sociales debe desarrollar su tarea con autoridad, cercanía y objetividad.

    Es por eso que necesita llevar a cabo su tarea diaria con las dosis justas de autoridad y cercanía para que la distancia no le impida desconocer lo que ocurre en su centro pero tampoco dejar que los problemas le afecten tanto como para perder la objetividad y no desarrollar lo que es mejor para la mayoría.
    Podemos decir que un buen director de un centro de servicios sociales debería tener estas habilidades directivas:

    1. Capacidad de comunicación

    Es esencial para que el equipo con que cuenta funcione como un reloj suizo. El director debe escuchar a sus trabajadores de forma activa, admitiendo y valorando sugerencias, comparando opiniones y estableciendo las líneas maestras del trabajo de todos. Es clave que sepa transmitir correctamente lo que desea que se haga y cómo ha de hacerse, así como los plazos y medios con que cuentan para lograrlo. Si el trabajo es mucho sería una pena que se ralentizase por errores en el mensaje.

    2. Dotes de liderazgo

    Como cabeza principal del centro de servicios sociales, el director debe ser alguien capaz de motivar a todo el equipo, promover el desarrollo personal de cada trabajador y lograr el máximo de cada uno de ellos. Será difícil lograrlo si no contamos con las adecuadas dosis de liderazgo. Pero, ¡ojo! Trabajamos en servicios sociales. No perdamos las perspectiva y seamos líderes motivadores y positivos, no déspotas que vemos todo desde nuestro despacho y nos limitamos a dar órdenes como dictadores.

    3. Flexibilidad y mente abierta

    La planificación es fundamental para desarrollar una labor tan compleja como es la dirección de un centro de servicios sociales, pero ser capaz de adaptarnos a los cambios imprevistos es aún más importante. Cambios en los presupuestos, en el personal, aumento de las necesidades de nuestros pacientes… nos obligan a diario a hacer malabarismos y adaptarnos. Escucha todas las opciones a tu alcance y escoge la mejor para todos.

    4. Control de las emociones

    La inteligencia emocional es una habilidad básica en el trabajo social. Tendremos que enfrentarnos a numerosas situaciones de estrés y no será raro que nos impliquemos de forma personal en todo lo que ocurra. Eso os hará mejores trabajadores porque nos hará dar el máximo de nosotros pero debemos saber gestionar todos esos sentimientos, máxime si estamos al mando del centro.

    5. Trabajo en equipo

    Los centros de servicios sociales suelen trabajar con pocos recursos humanos y materiales, por eso es fundamental que todos remen en la misma dirección. Soluciona todos los problemas de tu equipo e implica a todos al máximo para hacer todo cuanto esté en vuestras manos. Esta capacidad para trabajar en equipo implica también que seamos capaces de “arremangarnos” y desarrollar cualquier tipo de tarea por “simple” que nos parezca de ser necesario.

    6. Solución de conflictos

    Un buen director debe ser no solo capaz de resolver cualquier conflicto que se presente en su centro, sino también de detectarlo cuanto antes para minimizar todo lo posible sus efectos.

    7. Control del estrés

    Es el enemigo número 1 del hombre y la mujer modernos. Todos manejamos tantos platillos en el aire con la casa y el trabajo que es inevitable no estresarse. Cuando diriges un centro de servicios sociales hay mucha responsabilidad sobre tus hombros y saber lidiar con la presión es clave para que no perdamos el norte y desarrollemos nuestra tarea con diligencia. Encontrar los momentos para relajarse y saber desconectar cuando terminamos nuestra jornada de trabajo es fundamental.

    Si quieres formarte para ser Director de un centro de servicios sociales con un posgrado homologado, matricúlate en el curso de iFIS Educación.

  • Tres momentos claves para los hijos en una separación

    Reacciones de los hijos ante una separación

    Las reacciones de los hijos en una separación

    Los hijos/as de padres separados experimentan una variedad de emociones que pueden dar lugar a nuevos comportamientos y actitudes.

    Permanece atento a los cambios de actitud en tu hijo o hija y ofrécele opciones para sus sentimientos.

    Conocer cómo los niños/as afrontan la separación permitirá un abordaje más adecuado y preventivo. A continuación, os detallamos tres estados por los que puede pasar un hijo/as tras la separación de sus progenitores.

    1. Desconcierto. En esta primera etapa los niños/as suelen manifestar su desconcierto, dudas y temores a través de trastornos del sueño, de un ánimo irritable, de la aparición de conductas regresivas. A nivel social, pueden mostrarse más retraídos, con tendencia al aislamiento y/o la agresividad. Detectar estas señales y acompañar este proceso, favoreciendo la expresión emocional, ayudará a que los niños y niñas transiten por esta dura etapa de una forma más adaptativa.
    2. Negación. Es frecuente que, en los primeros momentos, los niños/as se nieguen a aceptar que la separación ya es un hecho, una decisión tomada. Suelen conservar la esperanza de una reconciliación e insisten en ella, pues piensan que la separación conlleva la ruptura familiar, por lo que es frecuente el temor al abandono y a la pérdida de unos de los progenitores. Es fundamental, mostrarse comprensivo y receptivo ante esos miedos y generar confianza y seguridad, transmitiendo el mensaje de que lo ocurrido no va a suponer la ruptura familiar, sino un cambio. Es importante que ambos progenitores manifiesten su amor, den seguridad y confianza y desculpabilicen, pues en ocasiones los niños/as cargan con sentimientos de culpa, creyendo que la separación ha sido responsabilidad suya.
    3. Rebelión. Ante la realidad de la separación, los niños/as pueden manifestar su disconformidad a través de diferente tipología comportamental que variará según la etapa vital. Los pequeños (tres-diez años) suelen experimentar distimia, culpa y sentimientos de abandono. Asimismo pueden fantasear con una futura reconciliación y actuar conforme a esa expectativa, fabulando y mediando entre los progenitores. Es frecuente que la separación interfiera a nivel curricular, tanto en niños/as como en adolescentes, así como en la esfera socio-relacional. En este último aspecto, puede aparecer una tendencia al aislamiento y a los comportamientos heteroagresivos. En pre-adolescentes y adolescentes son más habituales conductas como el absentismo escolar, el incumplimiento de normas y límites y la adopción de comportamientos de riesgo.

    Es importante saber que todas estas manifestaciones constituyen formas de expresión emocional ante una situación de crisis y de cambio como es la separación de unos padres. Por ello, es fundamental detectar estas conductas y mostrarse abierto y accesible para contener y canalizar esas emociones. No alimentar las expectativas de reconciliación es vital; la sinceridad y la claridad son herramientas útiles para explicar la nueva situación y el por qué (evitando aspectos dolorosos e innecesarios), evitando culpabilizar y hablar en términos de ganadores y perdedores.

    La mediación puede ser una herramienta útil en este contexto. Fórmate con el curso de "Mediación: técnicas y ámbitos de aplicación" que se imparte en iFIS Educación.

  • Los 7 tipos de violencia de género

    Los distintos tipos de violencia de género y sus manifestaciones

    Violencia de género, una realidad, múltiples manifestaciones

    Las cifras hablan por sí solas. La violencia de género es un problema de la sociedad actual que se manifiesta no solo en estadísticas de fallecimientos y denuncias. La realidad es mucho más amplia y la padecen a diario miles de hogares, muchos en silencio, sin atreverse a alzar la voz y revelar el calvario que padecen a diario; un calvario que no se muestra solo con insultos y golpes. La violencia de género es una realidad poliédrica que se manifiesta de muchas maneras y que debe combatirse desde todos los frentes posibles para lograr acabar con ella.

    La violencia de género es la que se ejerce vulnerando el bienestar físico o psíquico de una persona por su sexo.

    Qué es la violencia de género y cómo se manifiesta

    La que se ejerce vulnerando el bienestar físico, psíquico o relacional de una persona por su sexo. Su objetivo es causar daños, coaccionar, limitar o manipular a la víctima por todos los medios a su alcance, lo que hace que podamos distinguir distintos tipos de violencia de género.

    1. Violencia física
    Es la más visible y a la que solemos referirnos de forma general cuando hablamos de violencia de género. Consideramos violencia física cualquier acto por el que se inflige un daño físico a la víctima a través de la agresión directa, ya sea de forma temporal o permanente. La violencia física no es nunca la respuesta y es importante que enseñemos al conjunto de la sociedad que debemos tener tolerancia 0 con las agresiones. El “solo fue una vez”, “me pidió perdón enseguida” o “fue un arrebato” lleva a que la situación se pueda repetir entrando en un círculo vicioso muy peligroso.

    2. Violencia psicológica
    Humillaciones y ataques psicológicos llevan a las víctimas a sentirse hundidas, minusvaloradas, caer en drepesiones y estados de ansiedad… No siempre es fácil de detectar porque puede manifestarse de forma directa, con insultos y vejaciones, o indirecta introduciendo en nuestro día a día conductas que desvalorizan a nuestra pareja.

    3. Violencia sexual
    Suele acompañarse de violencia física, pero esta concretamente se refiere a las situaciones en que una persona es forzada o coaccionada a realizar actividades de índole sexual en contra de su voluntad. La violencia sexual no se refiere solo a la violación, también a la mutilación genital femenina, a la prostitución, al acoso sexual...

    4. Violencia económica
    La reconocemos porque se basa en reducir los recursos económicos a la pareja o la familia como medida de coacción e impedir que tenga sus propios medios para mantenerse.

    5. Violencia patrimonial
    Relacionada con la anterior, en este caso hablamos de la usurpación o destrucción de objetos, bienes y propiedades de la persona víctima de violencia con intención de dominarla o producirle un daño psicológico.

    6. Violencia social
    Mantener a una persona aislada de su familia, sus amigos e incluso se le aparte del trabajo causa un daño irreparable en la víctima, muy sutil pero permanente y que va minándola a nivel psicológico poco a poco.

    7. Violencia vicaria
    ¿Cuántas veces has oído que los niños son los grandes perjudicados en los casos de separaciones y divorcios? Pues este tipo de violencia es el que se ejerce precisamente usando a los hijos. La violencia vicaria se basa tanto en la agresión a los propios niños como en las amenazas y el dñao psicológico que esos padecen por la observación de la violencia de género entre sus progenitores.

    Cada uno de estos tipos de violencia de género exigirá un abordaje diferente y un trabajo diario distinto con las víctimas. En el posgrado de iFIS Educación “Violencia de género: prevención, detección y atención” adquirirás todas las nociones que necesitas.

  • Ifis en la mitología griega

    Curiosidades sobre el nombre de iFIS Educación

    Curiosidades sobre Ifis

    En su día, os hablamos del pingüino de iFIS, hoy os vamos a hablar de cositas curiosas sobre nuestro nombre.

    Las siglas IFIS, como bien sabéis, significan: Instituto de Formación en Intervención Social.

    Pero, ¿sabéis también que IFIS (según la mitología griega) fue una joven de Creta, hija de Ligo y Teleusa?

    IIFS nació mujer y la Fortuna había ordenado la ejecución del bebé si nacía “de ese sexo”. Su madre y su nodriza, para salvarle la vida, mintieron y dijeron que había nacido varón.

    En la adolescencia, IFIS fue comprometida con Yante, una muchacha de su misma edad. Las dos se enamoraron nada más verse, pero pensaron que nunca podrían ser felices juntas, ya que eran del mismo sexo.

    Teleusa, la madre de IFIS, pidió ayuda a Isis, que transformó a IFIS en un varón y así se casó sin problemas con Yante.

    Ahora nos toca la reflexión…, ¿cuánto hemos avanzado?, ¿qué nos queda por conseguir?

    Nos gusta llamarnos IFIS, comprometernos con ambos géneros, con la igualdad de los mismos y, por supuesto, con la formación en intervención social.

  • 8 mitos sobre los problemas de salud mental

    8 mitos sobre los problemas de salud mental

    Los problemas de salud mental, a examen

    Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada 10 personas padecerá a lo largo de su vida un trastorno de salud mental, una cifra que se eleva en los países de Europa a 1 de cada 4. En el caso de España, un 40% de estas patologías se consideran crónicas.

    1 de cada 4 personas en Europa padecerá un problema de salud mental en algún momento de su vida.

    Cuando hablamos de problemas de salud mental estamos abarcando un abanico tan amplio de patologías que no es de extrañar que proliferen mitos y falsas creencias en torno a ellas. En este artículo vamos a reunir y desmentir algunos de los más frecuentes.

    01. Son enfermedades aisladas con muy pocos pacientes

    Nada más lejos de la realidad. Como ya hemos comentado, el 25% de la población europea padece a lo largo de su vida un trastorno mental. La depresión y la ansiedad son las dos patologías más frecuentes y llegan a afectar hasta a un 15% de personas en España.

    02. Los niños no padecen problemas de salud mental

    Otra idea completamente falsa. De hecho, la mitad de los trastornos de salud mental se manifiestan antes de los 14 años. Lo que sí hay es un infradiagnóstico de trastornos entre la población infantil y adolescente pues se carece de psiquiatras especializados que los diagnostiquen y en ocasiones se dan explicaciones asociadas a la edad a trastornos que podrían tratarse médicamente (no se relaciona en clase porque es muy tímido, no habla porque le cuesta coger confianza, llora porque es miedoso…).

    Un adecuado seguimiento en la consulta del pediatra y una buena comunicación con sus maestros y el orientador del centro en el que estudia es clave para abordar estos problemas en sus etapas más tempranas.

    03. Las personas con problemas de salud mental son violentas e impredecibles

    La mayoría de las personas con enfermedades mentales no son violentas y solo el 3 %–5% de los actos violentos pueden atribuirse a pacientes con trastornos graves.

    04. Estos pacientes no pueden trabajar porque no toleran el estrés

    Las personas con problemas de salud mental pueden ser tan productivas cualquier otro compañero de trabajo. De hecho es muy probable que muchos jefes ni siquiera sepan que sus empleados padecen estos trastornos y, de saberlo, deben analizar su tarea diaria con comprensión.

    05. Los trastornos mentales no se curan nunca

    ¡Completamente falso! Un tratamiento adecuado, con terapia y fármacos de ser necesarios, permite que muchos pacientes mejoren y lleguen a recuperarse por completo, pudiendo llevar una vida normal.

    06. La terapia y la autoayuda son una pérdida de tiempo

    En ocasiones pensamos que el tratamiento farmacológico es el único disponible o el más efectivo en un trastorno de salud mental y que acudir a un psicólogo o a terapia es una pérdida de tiempo y de dinero. Qué equivocados estamos. Cada problema de salud requerirá un tratamiento diferente y personalizado a cada paciente. Lo importante es que todos los pacientes puedan tener acceso a todas esas ayudas y la empleen como mejor pueda ayudarles.

    07. Es imposible prevenir una enfermedad mental

    La prevención es fundamental en cualquier tipo de enfermedad, también en las mentales. Trabajar la inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia, dar a los niños recursos para que puedan expresar lo que sienten en un clima de confianza y explicarle que el miedo, la tristeza, la ira o la frustración son sentimientos tan válidos como la alegría o la felicidad y que debemos gestionarlos todos de la manera adecuada, ayuda a evitar trastornos mayores.

    08. Las enfermedades mentales se manifiestan en personas con un carácter débil

    Este tipo de patologías son muy comunes. Unas tienen componentes de origen genético, como la esquizofrenia, pero otras están condicionadas por situaciones ambientales como problemas laborales, familiares, una enfermedad… Por eso afectan a todo tipo de personas sin importar su sexo, edad, raza… Nos sorprendería saber cuántas personas que vemos aparentemente poderosas, invulnerables y capaces de comerse el mundo padecen uno de estos trastornos.

    En iFIS Educación contamos con un curso, tanto online como presencial, con el que podrás adquirir la formación que necesitas para trabajar en la rehabilitación psicosocial de pacientes con enfermedades mentales.

  • iFIS Educación cierra un acuerdo con La Salle Centro Universitario

    La Salle Centro Universitario reconoce los posgrados iFIS

    La Salle Centro Universitario reconoce nuestros cursos

    iFIS Educación siempre busca ofrecer a sus alumnos la mejor y más completa formación a sus alumnos, pero no nos conformamos con eso. Actualmente iFIS Educación ha llegado a un acuerdo con La Salle Centro Universitario que acredita algunos de nuestros posgrados, como el Violencia de género: prevención, detección y atención.

    ¡Porque merecéis lo mejor!

    La Salle Centro Universitario reconoce nuestros posgrados

  • 5 salidas profesionales para educadores sociales

    Descubre todas las salidas profesionales disponibles para educadores sociales

    Educación social, una profesión al alza

    Cada vez son más los estudiantes que se animan cada curso a matricularse en un grado en Educación Social en nuestras universidades. Lo hacen atraídos por su plan de estudios multidisciplinar que incorpora asignaturas de psicología, pedagogía, sociología y antropología, por la intervención social que podrán desarrollar cuando comience su vida laboral y por las variadas salidas profesionales que estos estudios les proporcionan.

    Un trabajador social debe ser empático, con capacidad para trabajar en equipo y formación especializada para distinguirse de otros profesionales

    ¿Qué es un educador social?

    Es el profesional que se encarga que apoyar y proteger a personas en riesgo de exclusión social. Su trabajo no se centra en cuidarlas y mantenerlas en una burbuja de protección, sino en crear los canales necesarios para su plena integración en la sociedad en la que viven. Uno de los aspectos más enriquecedores de esta profesión es que trabajarán con ciudadanos de perfiles muy diferentes: personas sin recursos, discapacitados, personas en situación de dependencia, sin hogar… Cada uno de ellos requerirán un tipo de intervención diferente y un abordaje de su problemática adaptada a cada caso.

    ¿Cómo debe ser un buen educador social?

    Trabajar con personas de toda clase y con todo tipo de problemas exige un altísimo grado de empatía en los educadores y las educadoras sociales, pero además debe envolver su trabajo con:

    • Estabilidad emocional. Te costará no “llevarte el trabajo a casa” y convertir los problemas de otros en tuyos propios pero es muy importante que establezcas ciertas distancias. Implicarte en cada caso y permitir que la experiencia te mejore como persona y profesional, sí; dejar que te afecte de forma negativa no es recomendable.
    • Capacidad de cooperación. Un educador o una educadora social no desarrolla su trabajo en solitario, suele hacerlo apoyado en psicólogos, trabajadores sociales, centros de servicios sociales, médicos… Entre todos construyen un equipo volcado en ayudar a colectivos especialmente vulnerables que deben trabajar unidos y en perfecta sintonía para que la intervención que desarrollan sea lo más efectiva posible.
    • Comunicación y dinamismo. Cuando queremos ayudar a alguien necesitamos que esa persona “se vacíe” con nosotros, que nos cuente todo lo que requiere, cómo ha acabado en esta situación, cuáles son sus miedos e inquietudes. Difícilmente lo conseguiremos si nos mostramos como personas introvertidas, poco dadas a la conversación y empáticas.
    • Capacidad de adaptación. El trabajo social nos obliga a desarrollar nuestra labor en situaciones de lo más variopintas, no solo por el tipo de personas a las que ayudemos, sino también por los entornos en que se encontrarán, por los recursos de que dispondremos… Un buen educador o educadora social debe ser como un camaleón y adaptarse a cualquier contexto.

    Salidas profesionales para un educador social

    Cuando termines tus estudios en Educación Social sentirás que estás listo para cambiar el mundo a golpe de intervención social. Es posible que tu experiencia diaria te lleve después a darte cuenta de que la especialización es fundamental en una profesión como esta.
    Estas son algunas de las salidas profesionales a las que podrás optar.

    1. Educador de niños y adolescentes. Son víctimas especialmente vulnerables de nuestra sociedad y se enfrentan, a pesar de su corta edad, a todo tipo de conflictos: violencia de género en el hogar, acoso escolar o por internet, desarraigo… Por no hablar de los que discapacitados.
    2. Técnico de servicios comunitarios. Suelen desarrollar su labor asociados a los servicios sociales de los municipios y se encargan de tareas tan variadas como acompañamiento de personas en situación de dependencia, supervisión de pisos tutelados, talleres de terapia ocupacional…
    3. Asistente social. Se encarga de gestionar todos los recursos de su departamento y tiene a su cargo, por lo general y siempre que los recortes lo permitan, varios profesionales relacionados con el Trabajo Social. Su gran reto será conseguir abordar la mayor cantidad de problemas posibles.
    4. Educador en centros penitenciarios. Su labor es fundamental para la reinserción social de los presos.
    5. Asesor en violencia machista. Las víctimas serán quienes más ayuda requieran, pero también sus hijos y los propios agresores si queremos que cejen en este mal de la sociedad actual.

    En iFIS Educación podrás especializarte en muchas de estas materias para convertirte en un profesional mucho más capaz:

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