Archivo por meses: mayo 2019

  • Cómo afecta la violencia de género a los niños y niñas

    Los efectos de la violencia de género en niños

    Consecuencias de la violencia de género para los niños y niñas

    Son los testigos más vulnerables, los que contemplan todo en silencio, callados por el miedo y preguntándose porqué una de las personas que más quieren maltrata a la otra, y no solo con violencia física, también con gritos, peleas, insultos, menosprecios…

    Crecer en un hogar con violencia de género tiene consecuencias conductuales y emocionales a corto, medio y largo plazo.

    Los niños y niñas que crecen en hogares en los que se repite la violencia de género presentan a corto, medio y largo plazo problemas conductuales y emocionales de diversa gravedad. ¿Cómo vamos a pedirles que comprendan algo que tan complejo?
    Criarse rodeados de violencia condiciona el bienestar y el desarrollo del menor, los convierte en instrumentos de dominio sobre sus madres –los hombres suelen usarlos para hacer chantaje a sus parejas–, perpetúa entre generaciones los malos tratos –los hijos de maltratadores tienen más probabilidades de serlo y las hijas de padecerlo– y provoca grandes déficits en la calidad de su educación, además de problemas de apego y dificultades en las relaciones sociales.

    Las consecuencias de la violencia de género

    El miedo es la característica más común en los niños víctima de malos tratos, ya sean físicos o psicológicos. Esta sensación domina su día a día y hace que la ansiedad, la depresión y las conductas retraídas sean una constante en su forma de relacionarse y encarar los problemas.
    A grandes rasgos, podemos distinguir varios tipos de problemas en estos pequeños:
    1. Problemas físicos. Los hijos de víctimas de malos tratos presentan retraso en el crecimiento, dificultad o problemas en el sueño y en la alimentación, regresiones (como volver a hacerse pis en la cama o chuparse el dedo), menos habilidades motoras, síntomas psicosomáticos (eczemas, asma) e inapetencia.
    2. Problemas emocionales. Hablábamos antes de la ansiedad y la depresión, pero también presentan ira, porque cree que es una forma normal de comportarse y porque no logran gestionar los sentimientos que se agolpan en su mente; baja autoestima, aislamiento y estrés postraumático.
    3. Problemas cognitivos. Todos estos efectos se dejan ver en el desarrollo del niño no solo a nivel físico, también en el intelectual. Es probable que padezcan retraso en el lenguaje y dificultades para comunicarse y bajo rendimiento escolar.
    4. Problemas de conducta. La agresividad, la crueldad, las rabietas frecuentes, la falta de empatía, inmadurez, el déficit de atención y la hiperactividad son pautas más frecuentes en niños que crecen a la sobra de la violencia. El gran problema de estos trastornos de conducta es que, de no tratarlos a tiempo, pueden derivar en otros mayores como la repetición de esos modelos violentos, la delincuencia o la drogodependencia.

    Estos son, a grandes rasgos, los efectos que la violencia doméstica puede tener en los niños. Obviamente no todos los pequeños presentarán todos estos síntomas y algunos pueden manifestar otros. Del abordaje que se haga de la situación en el hogar y la asistencia especializada que se reciba por parte de trabajadores sociales y sanitarios dependerá que los niños sean capaces de minimizar este efecto.

    En el curso Violencia de género: prevención, detección y atención y en el de Violencia de género y sexual en la infancia y adolescencia: prevención, detección y atención, recibirás la formación necesaria para saber abordar esta situación.

  • Las enfermedades mentales más frecuentes en España

    Los trastornos mentales más comunes

    Enfermedades mentales, algo más que dolor físico

    Se estima que entre el 20 y el 25% de los españoles padecerán a lo largo de su vida algún tipo de trastorno psiquiátrico. Esto supone que una de cada cuatro personas en nuestro país requerirá atención médica y psicológica a lo largo de su vida, en un contexto de recortes por parte de las autoridades y de cierta falta de empatía por parte de la sociedad por culpa, sobre todo, de los mitos que aún perduran acerca de estas patologías.

    Entre el 20 y el 25% de la población española padece a lo largo de su vida algún tipo de trastorno mental.

    Conocer cuáles son los considerados clínicamente trastornos mentales más frecuentes ayudarán a que asumamos que son más frecuentes de lo que parecen, que nadie está libre de padecerlos en algún momento y que el apoyo es la mejor herramienta para acabar con ellos.

    1. La depresión

    Es una enfermedad que tiene un impacto tremendo no solo en la vida personal de quien la padece, también en su entorno laboral y en su familia. Cuatro millones de personas la padecen en nuestro país. La depresión se caracteriza por un estado de desesperanza continuada y se manifiesta con falta de motivación, llanto frecuente aún sin motivos aparentes, descuido de las relaciones sociales y las obligaciones profesionales… El gran problema con que se encuentran los sanitarios a la hora de tratar la depresión es la multitud de causas que pueden desencadenarla –propias y particulares de cada paciente– y la falta de medios para abordar su situación. Las depresiones suelen mejorar con tratamiento farmacológico y terapia, una terapia a la que es difícil acceder en el sistema público de atención sanitaria.

    2. La ansiedad

    Según la Sociedad española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), un 15% de la población española sufre algún tipo de ansiedad. Quienes la padecen se caracterizan por ser personas permanentemente alarmadas y estresadas por cuestiones que no existen o escapan por completo de su control. Ese estado de alerta permanente hace que su organismo reaccione en ocasiones con palpitaciones, sensación de ahogo y, en el peor de los casos, ataques de ansiedad. Con el adecuado tratamiento, que se basa sobre todo en la terapia para enseñar al paciente a controlar su estado de ansiedad y canalizar sus nervios de la forma adecuada, pueden superarse.

    3. La esquizofrenia

    Cerca de medio millón de personas padecen esquizofrenia en España, una enfermedad mental grave que hace que el paciente pierda el contacto con la realidad y deteriora su capacidad para controlar sus pensamientos, emociones e incluso su voluntad. La intensidad de los síntomas varía de una persona a otra y pueden ir desde los delirios y las alucinaciones a alteraciones del comportamiento con brotes violentos que les llevan no solo a lesionar a otros, sino también a autolesionarse. Se trata fundamentalmente con medicamentos y es importante que la atención se extienda también al entorno del paciente para que sepa lidiar con las situaciones que se les presenten y cuenten con el apoyo psicológico adecuado.

    4. Alzheimer

    Es la forma más común de demencia senil, una enfermedad degenerativa que hace que el paciente comience por olvidar personas, vivencias y detalles hasta llegar a olvidar incluso procesos vitales como hacer sus necesidades o tragar comida. La vejez es el principal factor de riesgo de este trastorno que afecta a medio millón de personas en España. Hoy seguimos sin contar con una cura para esta enfermedad y el abordaje que se hace es meramente asistencial, ofreciendo al paciente y las familias los recursos que necesiten para garantizar su atención y cuidado.

    5. El trastorno bipolar

    Los cambios muy bruscos de humor, de la felicidad más absoluta a la depresión profunda, definen esta patología en la que intervienen factores genéticos y ambientales, como el consumo de drogas. Según la Clínica Universidad de Navarra, entre el 10% y el 15% de las personas que lo sufren y no reciben atención médica padecen un alto riesgo de suicidio. El tratamiento médico requiere el uso de fármacos y terapia.

    En el curso 'Rehabilitación psicosocial de personas con enfermedad mental' que se imparte en iFIS Educación aprenderás mucho más sobre ellas y, lo que es más importante, sobre su abordaje.

  • Cómo hablar con niños y niñas víctimas de violencia de género

    El colectivo más vulnerable

    Entrevista con niños víctimas de la violencia de género
    Crecer en un hogar presenciando violencia de género es algo que marca a los niños de por vida. De hecho, los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género se consideran también víctimas de la misma y padecen problemas y secuelas psicológicas y, en algunos casos, físicas, como retraso en el crecimiento, alteraciones en el sueño y alimentación, la disminución de habilidades motoras, ansiedad, ira, depresión, baja autoestima, trastorno de estrés postraumático, retraso en el lenguaje, afectación en el rendimiento escolar, agresividad, déficit de atención-hiperactividad, inmadurez, agresividad, delincuencia, tóxico dependencias…

    Los hijos de mujeres que han sufrido malos tratos deben considerarse también víctimas de la violencia de género.

    Un trabajo largo y complejo

    Trabajar con niños y niñas víctimas de la violencia de género no es una tarea sencilla. Hay que tener en cuenta que se han criado en un entorno que justifica, legitima, desencadena y sufre la violencia y que esta ha estado presente en sus relaciones afectivas y personales más cercanas. Ven a su madre como una maltratada y a su padre como un maltratador en lugar de como a los seres protectores que deberían ser. Esto hace que interioricen un modo de socialización que les afectará a largo plazo.

    Salir de ese círculo requerirá de la intervención de profesionales formados que les enseñen que la violencia no es solo la agresión física, sino también el miedo y la anulación, la relación de poder, la intimidación... Y que lo hagan desde un entorno de complicidad, sin forzarle, dejando que sean ellos los que salgan de su burbuja de autoprotección y vayan contando poco a poco lo que piensen y sienten. Nuestra tarea no es recordarles episodios negativos o pedirles que nos den detalles de lo que ocurría en las cuatro paredes de su hogar. Tampoco ejerceremos de jueces valorando la actitud de los progenitores con comentarios como “tu madre debería haber denunciado”, “él va a ir a la cárcel”, “eso es de ser mala persona”… Nuestro objetivo es ayudarle a superar una dificilísima situación, no ahondar en el agujero en el que esta le ha sumergido.

    Su atención integral debe ser abordada desde una perspectiva de género y una perspectiva de derechos. Solo así conseguiremos no solo que supere lo que ha vivido sino también, y sobre todo, que sea un adulto que abomine de la violencia

    En el posgrado Víctimas de violencia de género y sexual en la infancia y adolescencia: prevención, detección y atención aprenderás mucho más sobre este y otros temas.

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