Definición y evolución de la hipersexualización infantil

La hipersexualización infantil implica un anticipo de la edad en que, sobre todo las  niñas,  se convierten en adultas, asumiendo patrones y valores muy estereotipados, depositando su atención en el valor sexual y la cosificación. Este proceso se ha acrecentado y agudizado con el auge de las redes sociales, que resultan un bombardeo constante de cómo debe ser un cuerpo femenino para ser aceptado.

La American Psychological Association (APA), publicó un informe  en 2007 en el que afirmaba:

“Las niñas a partir de los cuatro años son bombardeadas con modelos de éxito social que triunfan gracias a sus atributos físicos, a la medida que el mercado impone, pero no por sus cualidades personales y profesionales”

Supone por tanto una sobreexposición del cuerpo, y poner la apariencia física como un valor primordial, más valioso que otras cualidades personales. Esto, supone la exposición a riesgos relacionados con la salud física y mental de quién se está exponiendo.

En muchas ocasiones este proceso comienza por los juguetes (muñecas  claramente sexualizadas), la moda y la televisión y continúa en las redes sociales, donde las niñas a menudo siguen e intentan imitar a «influencers» y diferentes personajes públicos. En su conjunto, todo esto acaba conformando una idea de lo que sería el cuerpo ideal de una mujer, que a priori es el que intentan imitar. Todo ello bajo una mirada patriarcal y que pretende seguir asentando estereotipos de género profundamente marcados.

La psicóloga Gema Castaño Rodríguez enfatiza:

“Se produce un proceso de cosificación, justo en la medida en que mi imagen se adapta a un determinado modelo (sin importar cuáles sean mis características de personalidad, gustos o preferencias), lo que reprime su libertad de elección y a largo plazo puede generar problemas de aceptación de la propia imagen y el inicio de problemas ligados a la conducta alimentaria como son la anorexia o la bulimia”

A esto tenemos que sumar, viejos conocidos, ya citados a arriba, como lo son la cosificación e hipersexualización a través de la moda, el maquillaje e incluso los juguetes. Los códigos de vestimenta alrededor de la hipersexualización, se basan en aquella ropa que destaca o revela el cuerpo, tales como pantalones ajustados o faldas y vestidos muy cortos o  rellenos para ropa interior femenina.

Impacto en la infancia

Hipersexualización, autoconcepto y autoestima

Cuando hablamos de autoestima, nos estamos refiriendo a una actitud hacia uno mismo. Significa aceptar ciertas características determinadas tanto antropológicas como psicológicas, respetando otros modelos.

La palabra autoconcepto hace relación a los aspectos cognitivos, a la percepción y la imagen que cada uno tiene de sí mismo, mientras que el término autoestima indica los aspectos evaluativos y afectivos. No se trata de conceptos excluyentes, sino más bien al contrario, ya que se implican y se complementan mutuamente (Roa García, A. 2013).

Tal como nos indica la anterior autora, se trata de dos conceptos que se complementan y se retroalimentan.

Teniendo en cuenta estas definiciones, debemos señalar que tanto el autoconcepto y autoestima se pueden ver dañados por la hipersexualicación infantil. Las niñas, que se encuentran en una etapa de desarrollo cognitivo y físico,  pueden vivir queriendo alcanzar esos objetivos físicos y cánones de belleza totalmente inalcanzables, lo que las llevará a conectar con la frustración, ansiedad, ideas intrusivas y en estadios más graves con la ansiedad, depresión, conductas autolesivas y también problemas que impliquen o arriesguen la salud física tales como la anorexia, bulimia y otros trastornos relacionados con la conducta alimentaria.

Dos expertas, Diana Al Azem y Catalina Hoffmann afirman:

“Se sienten esclavas de su propia imagen, de una conducta que tienen que llevar y de un comportamiento que deben mostrar con otras personas”. Es habitual que sientan ataques de pánico, frustración o incluso depresión.

Numerosos estudios advierten de las consecuencias negativas que puede tener la hipersexualización infantil en su desarrollo cognitivo, psicológico y social. Se ha demostrado que la exposición a imágenes sexualizadas disminuye las habilidades cognitivas de los menores y fomenta su auto-cosificación y su pérdida de autoestima (Barzoki et al., 2017). También se ha probado que la auto-sexualización entre las adolescentes y pre-adolescentes (que interiorizan la creencia de que es importante ser sexualmente atractiva) disminuye sus resultados académicos y su motivación para conseguirlos (McKenney & Bigler, 2016).

Incluso se ha verificado que las niñas que aparecen sexualizadas en diferentes medios son percibidas como menos competentes, inteligentes, capaces, resueltas, atléticas, agradables o simpáticas (Jongenelis et al., 2016; Díaz-Bustamante & Llovet-Rodríguez, 2017). En este sentido, diversos autores (Zotos & Tsichla, 2014; Gunter, 2014) han señalado que la publicidad, especialmente la de las revistas de moda, promueve estereotipos de género que pueden perjudicar a mujeres y a niñas.

¿Qué podemos hacer?

Esta situación resulta un bucle que debe combatirse con información y sensibilización. Las redes sociales pueden ser una herramienta positiva, pero para ello debe existir una educación en una relación saludable con ellas, fomentando hábitos de consumo razonables y también fomentando espíritu crítico hacia los contenidos que nos encontramos en ellas, además de inculcar una comunicación abierta y transparente de las niñas con sus personas de referencia (madres, padres, familiares, profesorado y otras personas adultas cercanas).

De cara a las profesiones de la intervención social, debido  a la creciente preocupación alrededor de esta problemática, será esencial la formación, no sólo para poder dotar de formación y sensibilizar a la población general y objetivo de esta problemática, sino también de cara a la detección y diagnóstico de situaciones de vulnerabilidad relacionadas con la hipersexualicación y la relación con las redes sociales digitales. 

¿En IFIS Educación contáis con formación especializada vinculada a esta problemática?

Aquí te dejamos alguna formación complementaria e indispensable para poder intervenir  en este ámbito:

Bibliografía