LA COLONIA DE PINGÜINOS

  • Qué es la tutela de adultos

    La tutela de adultos, qué es y qué conlleva

    Tutela de adultos, una opción muy necesaria

    En situaciones normales, el padre y la madre son los tutores legales de sus hijos pero, ¿qué ocurre cuando uno de los dos falta? ¿Y si es un adulto quien necesita que se hagan cargo de él porque sus limitaciones le impiden ejercerla por sí mismo? La tutela viene a dar respuesta a estos casos. En este artículo nos centramos en la tutela de adultos.

    La designación del tutor

    La tutela de adultos es una situación legal en la que un juez nombra a una persona u organización responsable de los cuidados de otro adulto, que no se puede cuidar a sí mismo o manejar sus propias finanzas.

    La tutela, la curatela y el defensor judicial son formas de guarda contempladas en nuestro ordenamiento jurídico para proteger a quienes lo necesitan.

    Lo más habitual es optar por un familiar como tutor y de hecho el Código Civil incluye un orden de prioridades. Solo cuando esa lista queda extinguida será el juez quien designe tutor a personas o instituciones que, por sus relaciones con el tutelado y en beneficio de éste, considere más idóneo. Igualmente puede primar a alguien con “menos prioridad” si hay razones que lo justifiquen.
    El orden de preferencia establecido en el Código Civil establece:

    1. El designado por el propio incapacitado en documento notarial antes de ser declarado incapaz, cuando todavía contaba con capacidad de obrar.
    2. El cónyuge.
    3. Los padres.
    4. La persona designada por los padres en sus últimas voluntades o documento ante notario.
    5. El ascendiente, descendiente o hermano que designe el juez.

    Se da también el caso en que son personas jurídicas o instituciones quienes han de hacerse cargo de la tutela de adultos cuando no se cuenta con otros interesados, asumiéndola, por ejemplo, la Comunidad Autónoma.

    Las obligaciones y derechos del tutor

    La primera y más notoria es que es el representante legal de la persona tutelada y firmará en su nombre en todos los actos con trascendencia jurídica. Y pese a que esta sea la más “oficial”, la obligación más práctica será la de velar por el tutelado a todos los niveles: procurarle alimentos, procurarle una formación integral, favorecer su mejor inserción en la sociedad...

    En los 60 días siguientes a la aceptación de la tutela, y con el objetivo de proteger al tutelado, tiene la obligación presentar al Juez un inventario de los bienes y deudas e informará anualmente al juzgado de la situación personal y patrimonial presentando una rendición anual de cuentas.

    Igualmente habrá determinadas situaciones en las que no podrá actuar por su cuenta y riesgo y necesitará la autorización del juez: para internar al tutelado en un centro, para enajenar o gravar sus posesiones, para aceptar cualquier herencia, hacer gastos extras, interponer demandas en nombre de los sujetos de tutela, pedir préstamos, arrendar bienes o cederlos a terceros…

    En cuanto a sus derechos, puede percibir una retribución si el patrimonio del tutelado lo permite y el juez lo autoriza. También puede ser indemnizado por los daños y perjuicios que sufra en el ejercicio de la tutela, sin culpa por su parte, con cargo a los bienes del tutelado.

    En el caso de la tutela de adultos, esta termina con el fallecimiento del tutelado.

    La curatela y el defensor judicial

    Son dos figuras también contempladas en nuestro ordenamiento jurídico para la protección de las personas dependientes que no son lo mismo que la tutela.
    Cuando hablamos de curatela nos referimos a la institución de guarda que se establece para complementar la capacidad de aquellas personas que conservan cierto grado de autogobierno, suficiente para tomar decisiones sencillas, pero no tiene una capacidad plena. Es fundamentalmente una institución de asistencia y no de representación, quedando limitada la intervención del curador a aquellos actos que la persona incapacitada no pueda realizar por sí solo, y que expresamente establezca la sentencia judicial por la que se establece.
    Mientras, el defensor judicial es una figura de guarda que se caracteriza por su actuación transitoria y que se limita a es representar, o en su caso, asistir al incapaz en situaciones en que no pueden hacerlo sus progenitores, el tutor o el curador.

    Si quieres formarte en estas materias, no dudes en matricularte en nuestro curso de Protección y tutela de adultos.

  • Diferencias entre coaching y mediación

    Mediación y coaching, similitudes y diferencias

    Coaching y mediación son completamente distintas

    Los sectores empresariales observan como cada vez, con más frecuencia, nuevas disciplinas como el Coaching o la mediación se introducen en sus escenarios de trabajo, instaurando su influencia en las relaciones laborales, en la resolución de conflictos, en la estrategia empresarial, en el liderazgo y/o en la dirección de equipos.

    La mediación el coaching no son iguales ni en su filosofía, ni en sus metodologías ni en los objetivos que buscan.

    Muchos tienden a relacionar y, a menudo a confundir, los preceptos de la mediación laboral con el Coaching, pero ni su filosofía, ni sus metodologías ni sus objetivos son los mismos.

    1. El Coaching empresarial ayuda al cliente (empresario) a identificar objetivos, favoreciendo un proceso de reflexión sobre el plan de acción más adecuado para lograrlos, mientras que la mediación no persigue directamente el éxito empresarial ni la optimización de resultados. Ésta última, focaliza su acción en el/los equipo/s de trabajo y dota a éstos de herramientas útiles para gestionar sus propios conflictos. Entendemos que de forma indirecta influye positivamente en la eficiencia y eficacia empresariales.
    2. Ni el coach ni la figura del mediador son consejeros. Ambos son facilitadores de procesos. El primero, promueve en sus clientes mecanismos de reflexión individual dirigidos a la clarificación de metas y a la toma de decisiones. En cambio, el segundo se presenta como un facilitador de la comunicación, procurando que la información fluya entre las personas implicadas, hasta conseguir el reconocimiento mutuo, el entendimiento y el establecimiento de acuerdos.
    3. La mediación laboral, desde el punto de vista preventivo, se centra en formar a los empleados de una empresa en técnicas para la gestión de conflictos. Asimismo, potencia o instaura en los equipos de trabajo habilidades básicas para el desarrollo de una convivencia laboral saludable que genere un clima de trabajo positivo y como consecuencia, una mejora en los resultados finales. Desde esta perspectiva educativa, el Coaching camina hacia un proceso más individual y de crecimiento personal que no busca ni persigue directamente la mejora de las relaciones y/o del clima laboral, sino que ayuda al cliente a fijar objetivos personales, laborales, deportivos, etc y a trabajar conforme a ellos, sacando el máximo rendimiento a sus potencialidades y trabajando aquellos factores de vulnerabilidad que dificulten la consecución de las metas.

    Se podría decir que el Coaching y la Mediación Laboral, son disciplinas que se pueden complementar, no son excluyentes, de hecho comparten algunas técnicas (grupales), pero ni persiguen los mismas objetivos ni su metodología es igual.

    Fórmate con el curso de "Mediación: técnicas y ámbitos de aplicación"que se imparte en iFIS Educación.

  • 7 habilidades de un director de centro de servicios sociales

    Habilidades de un director de centro de servicios sociales

    Director de un centro de servicios sociales, mucho por hacer

    El trabajo diario de un director de centro de servicios sociales no es sencillo. A él le toca distribuir recursos, establecer prioridades, negociar soluciones, evaluar resultados… Desarrolla la parte más amarga del trabajo en este tipo de lugares: la de ser consciente cada día de que no se puede llegar a todo por mucho que se quiera.

    Un director de centro de servicios sociales debe desarrollar su tarea con autoridad, cercanía y objetividad.

    Es por eso que necesita llevar a cabo su tarea diaria con las dosis justas de autoridad y cercanía para que la distancia no le impida desconocer lo que ocurre en su centro pero tampoco dejar que los problemas le afecten tanto como para perder la objetividad y no desarrollar lo que es mejor para la mayoría.
    Podemos decir que un buen director de un centro de servicios sociales debería tener estas habilidades directivas:

    1. Capacidad de comunicación

    Es esencial para que el equipo con que cuenta funcione como un reloj suizo. El director debe escuchar a sus trabajadores de forma activa, admitiendo y valorando sugerencias, comparando opiniones y estableciendo las líneas maestras del trabajo de todos. Es clave que sepa transmitir correctamente lo que desea que se haga y cómo ha de hacerse, así como los plazos y medios con que cuentan para lograrlo. Si el trabajo es mucho sería una pena que se ralentizase por errores en el mensaje.

    2. Dotes de liderazgo

    Como cabeza principal del centro de servicios sociales, el director debe ser alguien capaz de motivar a todo el equipo, promover el desarrollo personal de cada trabajador y lograr el máximo de cada uno de ellos. Será difícil lograrlo si no contamos con las adecuadas dosis de liderazgo. Pero, ¡ojo! Trabajamos en servicios sociales. No perdamos las perspectiva y seamos líderes motivadores y positivos, no déspotas que vemos todo desde nuestro despacho y nos limitamos a dar órdenes como dictadores.

    3. Flexibilidad y mente abierta

    La planificación es fundamental para desarrollar una labor tan compleja como es la dirección de un centro de servicios sociales, pero ser capaz de adaptarnos a los cambios imprevistos es aún más importante. Cambios en los presupuestos, en el personal, aumento de las necesidades de nuestros pacientes… nos obligan a diario a hacer malabarismos y adaptarnos. Escucha todas las opciones a tu alcance y escoge la mejor para todos.

    4. Control de las emociones

    La inteligencia emocional es una habilidad básica en el trabajo social. Tendremos que enfrentarnos a numerosas situaciones de estrés y no será raro que nos impliquemos de forma personal en todo lo que ocurra. Eso os hará mejores trabajadores porque nos hará dar el máximo de nosotros pero debemos saber gestionar todos esos sentimientos, máxime si estamos al mando del centro.

    5. Trabajo en equipo

    Los centros de servicios sociales suelen trabajar con pocos recursos humanos y materiales, por eso es fundamental que todos remen en la misma dirección. Soluciona todos los problemas de tu equipo e implica a todos al máximo para hacer todo cuanto esté en vuestras manos. Esta capacidad para trabajar en equipo implica también que seamos capaces de “arremangarnos” y desarrollar cualquier tipo de tarea por “simple” que nos parezca de ser necesario.

    6. Solución de conflictos

    Un buen director debe ser no solo capaz de resolver cualquier conflicto que se presente en su centro, sino también de detectarlo cuanto antes para minimizar todo lo posible sus efectos.

    7. Control del estrés

    Es el enemigo número 1 del hombre y la mujer modernos. Todos manejamos tantos platillos en el aire con la casa y el trabajo que es inevitable no estresarse. Cuando diriges un centro de servicios sociales hay mucha responsabilidad sobre tus hombros y saber lidiar con la presión es clave para que no perdamos el norte y desarrollemos nuestra tarea con diligencia. Encontrar los momentos para relajarse y saber desconectar cuando terminamos nuestra jornada de trabajo es fundamental.

    Si quieres formarte para ser Director de un centro de servicios sociales con un posgrado homologado, matricúlate en el curso de iFIS Educación.

  • Tres momentos claves para los hijos en una separación

    Reacciones de los hijos ante una separación

    Las reacciones de los hijos en una separación

    Los hijos/as de padres separados experimentan una variedad de emociones que pueden dar lugar a nuevos comportamientos y actitudes.

    Permanece atento a los cambios de actitud en tu hijo o hija y ofrécele opciones para sus sentimientos.

    Conocer cómo los niños/as afrontan la separación permitirá un abordaje más adecuado y preventivo. A continuación, os detallamos tres estados por los que puede pasar un hijo/as tras la separación de sus progenitores.

    1. Desconcierto. En esta primera etapa los niños/as suelen manifestar su desconcierto, dudas y temores a través de trastornos del sueño, de un ánimo irritable, de la aparición de conductas regresivas. A nivel social, pueden mostrarse más retraídos, con tendencia al aislamiento y/o la agresividad. Detectar estas señales y acompañar este proceso, favoreciendo la expresión emocional, ayudará a que los niños y niñas transiten por esta dura etapa de una forma más adaptativa.
    2. Negación. Es frecuente que, en los primeros momentos, los niños/as se nieguen a aceptar que la separación ya es un hecho, una decisión tomada. Suelen conservar la esperanza de una reconciliación e insisten en ella, pues piensan que la separación conlleva la ruptura familiar, por lo que es frecuente el temor al abandono y a la pérdida de unos de los progenitores. Es fundamental, mostrarse comprensivo y receptivo ante esos miedos y generar confianza y seguridad, transmitiendo el mensaje de que lo ocurrido no va a suponer la ruptura familiar, sino un cambio. Es importante que ambos progenitores manifiesten su amor, den seguridad y confianza y desculpabilicen, pues en ocasiones los niños/as cargan con sentimientos de culpa, creyendo que la separación ha sido responsabilidad suya.
    3. Rebelión. Ante la realidad de la separación, los niños/as pueden manifestar su disconformidad a través de diferente tipología comportamental que variará según la etapa vital. Los pequeños (tres-diez años) suelen experimentar distimia, culpa y sentimientos de abandono. Asimismo pueden fantasear con una futura reconciliación y actuar conforme a esa expectativa, fabulando y mediando entre los progenitores. Es frecuente que la separación interfiera a nivel curricular, tanto en niños/as como en adolescentes, así como en la esfera socio-relacional. En este último aspecto, puede aparecer una tendencia al aislamiento y a los comportamientos heteroagresivos. En pre-adolescentes y adolescentes son más habituales conductas como el absentismo escolar, el incumplimiento de normas y límites y la adopción de comportamientos de riesgo.

    Es importante saber que todas estas manifestaciones constituyen formas de expresión emocional ante una situación de crisis y de cambio como es la separación de unos padres. Por ello, es fundamental detectar estas conductas y mostrarse abierto y accesible para contener y canalizar esas emociones. No alimentar las expectativas de reconciliación es vital; la sinceridad y la claridad son herramientas útiles para explicar la nueva situación y el por qué (evitando aspectos dolorosos e innecesarios), evitando culpabilizar y hablar en términos de ganadores y perdedores.

    La mediación puede ser una herramienta útil en este contexto. Fórmate con el curso de "Mediación: técnicas y ámbitos de aplicación" que se imparte en iFIS Educación.

  • Los 7 tipos de violencia de género

    Los distintos tipos de violencia de género y sus manifestaciones

    Violencia de género, una realidad, múltiples manifestaciones

    Las cifras hablan por sí solas. La violencia de género es un problema de la sociedad actual que se manifiesta no solo en estadísticas de fallecimientos y denuncias. La realidad es mucho más amplia y la padecen a diario miles de hogares, muchos en silencio, sin atreverse a alzar la voz y revelar el calvario que padecen a diario; un calvario que no se muestra solo con insultos y golpes. La violencia de género es una realidad poliédrica que se manifiesta de muchas maneras y que debe combatirse desde todos los frentes posibles para lograr acabar con ella.

    La violencia de género es la que se ejerce vulnerando el bienestar físico o psíquico de una persona por su sexo.

    Qué es la violencia de género y cómo se manifiesta

    La que se ejerce vulnerando el bienestar físico, psíquico o relacional de una persona por su sexo. Su objetivo es causar daños, coaccionar, limitar o manipular a la víctima por todos los medios a su alcance, lo que hace que podamos distinguir distintos tipos de violencia de género.

    1. Violencia física
    Es la más visible y a la que solemos referirnos de forma general cuando hablamos de violencia de género. Consideramos violencia física cualquier acto por el que se inflige un daño físico a la víctima a través de la agresión directa, ya sea de forma temporal o permanente. La violencia física no es nunca la respuesta y es importante que enseñemos al conjunto de la sociedad que debemos tener tolerancia 0 con las agresiones. El “solo fue una vez”, “me pidió perdón enseguida” o “fue un arrebato” lleva a que la situación se pueda repetir entrando en un círculo vicioso muy peligroso.

    2. Violencia psicológica
    Humillaciones y ataques psicológicos llevan a las víctimas a sentirse hundidas, minusvaloradas, caer en drepesiones y estados de ansiedad… No siempre es fácil de detectar porque puede manifestarse de forma directa, con insultos y vejaciones, o indirecta introduciendo en nuestro día a día conductas que desvalorizan a nuestra pareja.

    3. Violencia sexual
    Suele acompañarse de violencia física, pero esta concretamente se refiere a las situaciones en que una persona es forzada o coaccionada a realizar actividades de índole sexual en contra de su voluntad. La violencia sexual no se refiere solo a la violación, también a la mutilación genital femenina, a la prostitución, al acoso sexual...

    4. Violencia económica
    La reconocemos porque se basa en reducir los recursos económicos a la pareja o la familia como medida de coacción e impedir que tenga sus propios medios para mantenerse.

    5. Violencia patrimonial
    Relacionada con la anterior, en este caso hablamos de la usurpación o destrucción de objetos, bienes y propiedades de la persona víctima de violencia con intención de dominarla o producirle un daño psicológico.

    6. Violencia social
    Mantener a una persona aislada de su familia, sus amigos e incluso se le aparte del trabajo causa un daño irreparable en la víctima, muy sutil pero permanente y que va minándola a nivel psicológico poco a poco.

    7. Violencia vicaria
    ¿Cuántas veces has oído que los niños son los grandes perjudicados en los casos de separaciones y divorcios? Pues este tipo de violencia es el que se ejerce precisamente usando a los hijos. La violencia vicaria se basa tanto en la agresión a los propios niños como en las amenazas y el dñao psicológico que esos padecen por la observación de la violencia de género entre sus progenitores.

    Cada uno de estos tipos de violencia de género exigirá un abordaje diferente y un trabajo diario distinto con las víctimas. En el posgrado de iFIS Educación “Violencia de género: prevención, detección y atención” adquirirás todas las nociones que necesitas.

  • Ifis en la mitología griega

    Curiosidades sobre el nombre de iFIS Educación

    Curiosidades sobre Ifis

    En su día, os hablamos del pingüino de iFIS, hoy os vamos a hablar de cositas curiosas sobre nuestro nombre.

    Las siglas IFIS, como bien sabéis, significan: Instituto de Formación en Intervención Social.

    Pero, ¿sabéis también que IFIS (según la mitología griega) fue una joven de Creta, hija de Ligo y Teleusa?

    IIFS nació mujer y la Fortuna había ordenado la ejecución del bebé si nacía “de ese sexo”. Su madre y su nodriza, para salvarle la vida, mintieron y dijeron que había nacido varón.

    En la adolescencia, IFIS fue comprometida con Yante, una muchacha de su misma edad. Las dos se enamoraron nada más verse, pero pensaron que nunca podrían ser felices juntas, ya que eran del mismo sexo.

    Teleusa, la madre de IFIS, pidió ayuda a Isis, que transformó a IFIS en un varón y así se casó sin problemas con Yante.

    Ahora nos toca la reflexión…, ¿cuánto hemos avanzado?, ¿qué nos queda por conseguir?

    Nos gusta llamarnos IFIS, comprometernos con ambos géneros, con la igualdad de los mismos y, por supuesto, con la formación en intervención social.

  • 8 mitos sobre los problemas de salud mental

    8 mitos sobre los problemas de salud mental

    Los problemas de salud mental, a examen

    Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada 10 personas padecerá a lo largo de su vida un trastorno de salud mental, una cifra que se eleva en los países de Europa a 1 de cada 4. En el caso de España, un 40% de estas patologías se consideran crónicas.

    1 de cada 4 personas en Europa padecerá un problema de salud mental en algún momento de su vida.

    Cuando hablamos de problemas de salud mental estamos abarcando un abanico tan amplio de patologías que no es de extrañar que proliferen mitos y falsas creencias en torno a ellas. En este artículo vamos a reunir y desmentir algunos de los más frecuentes.

    01. Son enfermedades aisladas con muy pocos pacientes

    Nada más lejos de la realidad. Como ya hemos comentado, el 25% de la población europea padece a lo largo de su vida un trastorno mental. La depresión y la ansiedad son las dos patologías más frecuentes y llegan a afectar hasta a un 15% de personas en España.

    02. Los niños no padecen problemas de salud mental

    Otra idea completamente falsa. De hecho, la mitad de los trastornos de salud mental se manifiestan antes de los 14 años. Lo que sí hay es un infradiagnóstico de trastornos entre la población infantil y adolescente pues se carece de psiquiatras especializados que los diagnostiquen y en ocasiones se dan explicaciones asociadas a la edad a trastornos que podrían tratarse médicamente (no se relaciona en clase porque es muy tímido, no habla porque le cuesta coger confianza, llora porque es miedoso…).

    Un adecuado seguimiento en la consulta del pediatra y una buena comunicación con sus maestros y el orientador del centro en el que estudia es clave para abordar estos problemas en sus etapas más tempranas.

    03. Las personas con problemas de salud mental son violentas e impredecibles

    La mayoría de las personas con enfermedades mentales no son violentas y solo el 3 %–5% de los actos violentos pueden atribuirse a pacientes con trastornos graves.

    04. Estos pacientes no pueden trabajar porque no toleran el estrés

    Las personas con problemas de salud mental pueden ser tan productivas cualquier otro compañero de trabajo. De hecho es muy probable que muchos jefes ni siquiera sepan que sus empleados padecen estos trastornos y, de saberlo, deben analizar su tarea diaria con comprensión.

    05. Los trastornos mentales no se curan nunca

    ¡Completamente falso! Un tratamiento adecuado, con terapia y fármacos de ser necesarios, permite que muchos pacientes mejoren y lleguen a recuperarse por completo, pudiendo llevar una vida normal.

    06. La terapia y la autoayuda son una pérdida de tiempo

    En ocasiones pensamos que el tratamiento farmacológico es el único disponible o el más efectivo en un trastorno de salud mental y que acudir a un psicólogo o a terapia es una pérdida de tiempo y de dinero. Qué equivocados estamos. Cada problema de salud requerirá un tratamiento diferente y personalizado a cada paciente. Lo importante es que todos los pacientes puedan tener acceso a todas esas ayudas y la empleen como mejor pueda ayudarles.

    07. Es imposible prevenir una enfermedad mental

    La prevención es fundamental en cualquier tipo de enfermedad, también en las mentales. Trabajar la inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia, dar a los niños recursos para que puedan expresar lo que sienten en un clima de confianza y explicarle que el miedo, la tristeza, la ira o la frustración son sentimientos tan válidos como la alegría o la felicidad y que debemos gestionarlos todos de la manera adecuada, ayuda a evitar trastornos mayores.

    08. Las enfermedades mentales se manifiestan en personas con un carácter débil

    Este tipo de patologías son muy comunes. Unas tienen componentes de origen genético, como la esquizofrenia, pero otras están condicionadas por situaciones ambientales como problemas laborales, familiares, una enfermedad… Por eso afectan a todo tipo de personas sin importar su sexo, edad, raza… Nos sorprendería saber cuántas personas que vemos aparentemente poderosas, invulnerables y capaces de comerse el mundo padecen uno de estos trastornos.

    En iFIS Educación contamos con un curso, tanto online como presencial, con el que podrás adquirir la formación que necesitas para trabajar en la rehabilitación psicosocial de pacientes con enfermedades mentales.

  • iFIS Educación cierra un acuerdo con La Salle Centro Universitario

    La Salle Centro Universitario reconoce los posgrados iFIS

    La Salle Centro Universitario reconoce nuestros cursos

    iFIS Educación siempre busca ofrecer a sus alumnos la mejor y más completa formación a sus alumnos, pero no nos conformamos con eso. Actualmente iFIS Educación ha llegado a un acuerdo con La Salle Centro Universitario que acredita algunos de nuestros posgrados, como el Violencia de género: prevención, detección y atención.

    ¡Porque merecéis lo mejor!

    La Salle Centro Universitario reconoce nuestros posgrados

  • 5 salidas profesionales para educadores sociales

    Descubre todas las salidas profesionales disponibles para educadores sociales

    Educación social, una profesión al alza

    Cada vez son más los estudiantes que se animan cada curso a matricularse en un grado en Educación Social en nuestras universidades. Lo hacen atraídos por su plan de estudios multidisciplinar que incorpora asignaturas de psicología, pedagogía, sociología y antropología, por la intervención social que podrán desarrollar cuando comience su vida laboral y por las variadas salidas profesionales que estos estudios les proporcionan.

    Un trabajador social debe ser empático, con capacidad para trabajar en equipo y formación especializada para distinguirse de otros profesionales

    ¿Qué es un educador social?

    Es el profesional que se encarga que apoyar y proteger a personas en riesgo de exclusión social. Su trabajo no se centra en cuidarlas y mantenerlas en una burbuja de protección, sino en crear los canales necesarios para su plena integración en la sociedad en la que viven. Uno de los aspectos más enriquecedores de esta profesión es que trabajarán con ciudadanos de perfiles muy diferentes: personas sin recursos, discapacitados, personas en situación de dependencia, sin hogar… Cada uno de ellos requerirán un tipo de intervención diferente y un abordaje de su problemática adaptada a cada caso.

    ¿Cómo debe ser un buen educador social?

    Trabajar con personas de toda clase y con todo tipo de problemas exige un altísimo grado de empatía en los educadores y las educadoras sociales, pero además debe envolver su trabajo con:

    • Estabilidad emocional. Te costará no “llevarte el trabajo a casa” y convertir los problemas de otros en tuyos propios pero es muy importante que establezcas ciertas distancias. Implicarte en cada caso y permitir que la experiencia te mejore como persona y profesional, sí; dejar que te afecte de forma negativa no es recomendable.
    • Capacidad de cooperación. Un educador o una educadora social no desarrolla su trabajo en solitario, suele hacerlo apoyado en psicólogos, trabajadores sociales, centros de servicios sociales, médicos… Entre todos construyen un equipo volcado en ayudar a colectivos especialmente vulnerables que deben trabajar unidos y en perfecta sintonía para que la intervención que desarrollan sea lo más efectiva posible.
    • Comunicación y dinamismo. Cuando queremos ayudar a alguien necesitamos que esa persona “se vacíe” con nosotros, que nos cuente todo lo que requiere, cómo ha acabado en esta situación, cuáles son sus miedos e inquietudes. Difícilmente lo conseguiremos si nos mostramos como personas introvertidas, poco dadas a la conversación y empáticas.
    • Capacidad de adaptación. El trabajo social nos obliga a desarrollar nuestra labor en situaciones de lo más variopintas, no solo por el tipo de personas a las que ayudemos, sino también por los entornos en que se encontrarán, por los recursos de que dispondremos… Un buen educador o educadora social debe ser como un camaleón y adaptarse a cualquier contexto.

    Salidas profesionales para un educador social

    Cuando termines tus estudios en Educación Social sentirás que estás listo para cambiar el mundo a golpe de intervención social. Es posible que tu experiencia diaria te lleve después a darte cuenta de que la especialización es fundamental en una profesión como esta.
    Estas son algunas de las salidas profesionales a las que podrás optar.

    1. Educador de niños y adolescentes. Son víctimas especialmente vulnerables de nuestra sociedad y se enfrentan, a pesar de su corta edad, a todo tipo de conflictos: violencia de género en el hogar, acoso escolar o por internet, desarraigo… Por no hablar de los que discapacitados.
    2. Técnico de servicios comunitarios. Suelen desarrollar su labor asociados a los servicios sociales de los municipios y se encargan de tareas tan variadas como acompañamiento de personas en situación de dependencia, supervisión de pisos tutelados, talleres de terapia ocupacional…
    3. Asistente social. Se encarga de gestionar todos los recursos de su departamento y tiene a su cargo, por lo general y siempre que los recortes lo permitan, varios profesionales relacionados con el Trabajo Social. Su gran reto será conseguir abordar la mayor cantidad de problemas posibles.
    4. Educador en centros penitenciarios. Su labor es fundamental para la reinserción social de los presos.
    5. Asesor en violencia machista. Las víctimas serán quienes más ayuda requieran, pero también sus hijos y los propios agresores si queremos que cejen en este mal de la sociedad actual.

    En iFIS Educación podrás especializarte en muchas de estas materias para convertirte en un profesional mucho más capaz:

  • 'Adolescentes 2.0', un libro sobre intervención con adolescentes

    Libro Adolescentes 2.0

    'Adolescentes 2.0. Propuesta de intervención con adolescentes y familias'

    Decía aquella frase de Séneca “Homines dum ducent discunt” que significaría que los hombres aprenden mientras enseñan. Esta idea concuerda con la sensación que he tenido durante los últimos años en la impartición del Postgrado en Intervención Familiar de Adolescentes en Conflicto para IFIS, donde he tenido la fortuna de compartir con diversos profesionales de todo el estado experiencias y estrategias que han resultado útiles en la intervención con adolescentes y sus familias.

    Estas experiencias compartidas han sido uno de los motivos por los cuales he ido construyendo una serie de materiales que han fructificado en “Adolescentes 2.0: Propuesta de intervención con adolescentes y familias”. Este libro plantea la necesidad de apoyar a los adolescentes a través del fomento de sus de sus fortalezas y de sus capacidades, planteando una nueva perspectiva de intervención desde el ámbito psicológico, social y educativo.

    Esta perspectiva de intervención puede ser aplicable a múltiples contextos de ayuda, y su implementación está recomendada para profesionales de diversos ámbitos que tengan relación directa con los adolescentes y sus familias.

    A lo largo de sus páginas, el lector encontrará una estructura de intervención, donde se señalan los ingredientes fundamentales de cada momento del proceso y se desarrollan una serie de herramientas que han demostrado su capacidad para generar cambio en múltiples contextos, independientemente del modelo teórico desde el que se trabaje.

    La propuesta es eminentemente práctica, y en sus páginas se encontrará, además del sustrato teórico, múltiples ejemplos que favorecerán la reflexión y favorecerán la puesta en práctica de los contenidos abordados.

    En definitiva, se trata de ofrecer a los profesionales que intervienen con adolescentes una serie de estrategias, técnicas y herramientas prácticas que han resultado útiles para poder acompañar a los adolescentes y a sus familias en el proceso de consecución de sus objetivos, desde una óptica de respeto por el individuo, coherente con la capacidad de cambio del ser humano y centrada en los recursos.

    Este libro no hubiera sido posible sin la reflexión conjunta y las experiencias compartidas en las actividades formativas, por lo que he de agradecer al alumnado que ha participado en el postgrado y señalar que, ellos han tenido un papel protagonista en su elaboración.

    Un texto de Roberto Antón Santiago.

Artículos 11 a 20 de 65 en total

Página:
  1. 1
  2. 2
  3. 3
  4. 4
  5. 5
  6. ...
  7. 7