violencia sexual

  • 6-febrero. Día Internacional de Tolerancia 0 con la Mutilación Genital Femenina

    La mutilación genital femenina

    Mutilación Genital Femenina, una lacra aún presente

    Muchas son las formas de desigualdad y abuso a las que las mujeres han de hacer frente en todo el mundo cada día. Una de las peores, por humillante, lesiva, injustificada y desproporcionada, es la mutilación genital femenina (MGF).

    200 millones de mujeres y niñas han sido víctimas de la MGF en el mundo

    Cada 6 de febrero se celebra el Día Internacional de tolerancia cero con la mutilación genital femenina, una jornada para recordar a quienes la han padecido y siguen padeciendo y para recordar qué podemos hacer contra ella.

    Qué es la mutilación genital femenina

    Definimos así cualquier procedimiento que deforma de forma intencionada y sin justificación médica alguna los órganos genitales femeninos mediante la resección total o parcial de algina de sus partes. La MGF es una violación de los Derechos Humanos de la mujer y las niñas, de los derechos de la salud, la seguridad y la integridad física, entre otros y forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que se plantea el 2030 como la fecha tope para su erradicación.

    Cuando hablamos de MGF podemos distinguir hasta cuatro tipos:

    • Tipo 1. Conocida como clitoridectomía, consiste en la resección total o parcial del clítoris o, de forma menos frecuente, del prepucio, el pliegue de piel que lo recubre.
    • Tipo 2. Se la denomina excisión y consiste en la resección total o parcial del clítoris y los labios menores.
    • Tipo 3. La infibulación es el estrechamiento de la apertura vaginal y la recolocación de los labios menores con resección o no del clítoris.
    • Tipo 4. Engloba toda clase de procedimientos lesivos contra los genitales femeninos.

    La mutilación no causa ningún beneficio a la mujer, todo lo contrario. Entre las complicaciones inmediatas destacan el dolor intenso, hemorragias, inflamación de la zona, fiebre, infección por tétanos al no realizarse en entornos estériles, lesiones de los tejidos vecinos, estado de shock e incluso la muerte. Y pese a todos estos inconvenientes, los más graves se dan a largo plazo y están marcados por las infecciones urinarias a lo largo de toda la vida, los problemas vaginales, menstruales y sexuales, el aumento de riesgo de complicaciones en el parto y toda clase de trastornos psicológicos.

    La MGF en el mundo

    Según datos de la ONU, 200 millones de mujeres y niñas han sido víctimas de mutilación de su aparato genital en 30 países de África, Oriente Medio y Asia, la mayoría de ellas antes de los 15 años y en muchos casos tras el propio parto elaborada por circuncidores tradicionales

    La lucha contra la mutilación genital femenina

    Aunque las campañas de organismos internacionales contra esta práctica empezó mucho antes, no fue hasta 1997 cuando la OMS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) hicieron pública una declaración conjunta contra ella. Desde entonces se han hecho grandes esfuerzos en el marco de la investigación, el trabajo con las comunidades y el cambio de las políticas públicas. Entre otras medidas se han creado organismos internacionales de seguimiento de la adopción de resoluciones que condenan la práctica y se han revisado los ordenamientos legislativos en 26 países de África y el Oriente Medio, así como en otros 33 países industrializados donde hay una población inmigrante procedente de países donde se practica la mutilación genital femenina. Estas estrategias ya han dado resultado y se ha registrado una disminución de las mutilaciones y un aumento de las mujeres y hombres que se atreven a dar el paso y declara a favor de su eliminación. Pero no es suficiente.
    En 2007, el UNFPA y el UNICEF pusieron en marcha el Programa conjunto sobre la mutilación/ablación genital femenina con el objetivo de lograr que esta práctica sea abandonada cuanto antes y en 2008 la OMS, junto con otros nueve organismos de las Naciones Unidas, hizo pública una declaración sobre el tema que se consolidó en 2010 con la publicación de una estrategia mundial destinada a impedir que el personal de salud practicase la mutilación genital femenina. En diciembre de 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución relativa a la eliminación de la mutilación genital femenina.
    El último paso dado hasta ahora tuvo lugar en mayo de 2016, momento en que la OMS, en colaboración con el programa conjunto del UNFPA y el UNICEF sobre la MGF, presentó las primeras directrices basadas en evidencias sobre el tratamiento de las complicaciones ocasionadas por la MGF en la salud.

    Su estudio en iFIS Educación

    La mutilación genital femenina es una forma más de violencia contra las mujeres y las niñas y como tal se estudia en los cursos sobre violencia de género que impartimos en iFIS Educación, tomada como elemento de análisis de violencia ancestral del hombre.

  • La formación en violencia de género, fundamental para muchos profesionales

    Formación para directores de centros de servicios sociales

    Una adecuada formación en violencia de género es clave para combatirla

    47 víctimas se ha cobrado la violencia de género a lo largo de 2018 en nuestro país. Solo 14 de ellas, menos del 30%, habían denunciado a su asesino según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad. En los casos en que sí hubo denuncia previa, en 13 había sido interpuesta por la propia víctima y solo en uno por personas de su entorno. Además, de los 14 casos de maltrato denunciados ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en cuatro de ellos las víctimas decidieron no continuar con el proceso. Unas cifras que vuelven a poner negro sobre blanco que España tiene un largo camino por recorrer en materia de violencia de género y que exige el compromiso de todos para poder alcanzar la meta.

    La formación en violencia de género es el mejor instrumento para comprender los mecanismos mediante los cuales se ejerce, las señales que manifiesta para reconocerla, cómo acercarnos a la víctima y abordar la situación y, lo más importante, cómo ayudarla a salir de ella.

    Desde todos los sectores (educativos, jurídicos, sanitarios, políticos…) se insiste en que la educación está en la base de la lucha contra la violencia de género. Ya lo decía Pitágoras en el siglo V a.C: “educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Por eso la formación en violencia de género debe ser prioritaria tanto en los planes de estudio de las escuelas como en todos los ámbitos profesionales que intervienen en la lucha contra ella.

    Qué es la violencia de género

    La Ley Orgánica 1/2004 de Protección Integral contra la Violencia de Género en su artículo 1 la define como: “Todo acto de violencia (…) que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia. (…) que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. Es por ello que podemos hablar hasta de 7 tipos de violencia de género: física, psicológica, sexual, económica, patrimonial, social y vicaría.

    Por qué es importante la formación en violencia de género

    La formación en violencia de género es el mejor instrumento para comprender los mecanismos mediante los cuales se ejerce, variados y muy complejos, las diferentes formas en que se presenta, las señales que manifiesta para reconocerla, cómo acercarnos a la víctima y abordar la situación y, lo más importante, cómo ayudarla a salir de ella. El hecho de que la violencia de género pueda ser ejercida de tantas formas diferentes, algunas muy sutiles y difíciles de identificar, otorga una mayor importancia a la formación sobre ella. Gracias a ella seremos capaces de detectar más casos y de forma más temprana.

    Qué profesionales deben formarse en violencia de género

    Aunque la lucha contra la violencia de género es una tarea que nos compete a todos, hay sectores profesionales en los que la formación en ella es aún más importante. Por ejemplo, el educativo. Los maestros y profesores forman a los adultos del mañana y por todos es sabido que la infancia es el mejor momento para educar en valores. Los planes de estudios deberían contar con horas lectivas para la formación en la igualdad que incluyera contenidos sobre violencia de género. Además, los profesores deberían contar con las herramientas para identificar casos de violencia ejercidas sobre los niños desde el hogar para poder protegerles.

    Otros profesionales que, sin lugar a dudas, necesitan formación en violencia de género son los sanitarios: médicos, especialmente los que trabajan en servicios de urgencia y los médicos de familia, enfermeras y enfermeros y psicólogos y psicólogas, además de los trabajadores y trabajadoras sociales, desarrollen su labor donde la desarrollen.

    Para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado es una formación de inmensa utilidad y de hecho los diferentes cuerpos cuentan con unidades especializadas en ella y el sector político y el legal, abogados, fiscales y, sobre todo jueces, y el político deberían formarse ampliamente en esta materia, pues son los que, en última instancia, desarrollan y aplican las leyes para combatir todas sus manifestaciones.

    En iFIS Educación contamos con cursos para formarte en este campo. No dudes en inscribirte a ellos.

  • Mitos sobre violencia de género y menores

     

     

    La violencia de género y sexual siempre ha generado un gran debate. Debate producido, por una parte, por numerosos mitos que han ido surgiendo, creciendo y adaptándose a las circunstancias. Pero la violencia infantil también desata mitos que merecen ser desmentidos por lo que el abuso hacia los menores y jóvenes es por sí mismo.

    Mitos sobre la violencia infantil:

    “LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS FABULAN. MUCHAS VECES SÓLO QUIEREN LLAMAR LA ATENCIÓN…“

    Es uno de los mitos que aparecen con más frecuencia cuando las/os menores verbalizan vivir situaciones de Violencia de género y/o sexual, lo cual supone en numerosas ocasiones la culpabilización de las/os menores, así como también la regresión en su testimonio (no querer volver a pedir ayuda). La veracidad del testimonio siempre se pone en entredicho cuándo los/as niñas y niños deciden pedir ayuda y contar lo que les sucede. La postura de las/os menores ante la violencia de género en numerosas ocasiones es la negación (con emociones de miedo o vergüenza), es por ello que cuestionar su testimonio puede causar lo que conocemos como victimización secundaria.

    “LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS NO SON VÍCTIMAS DIRECTAS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO”

    Las y los niñas/os víctimas de violencia de género son víctimas directas. Un 70% de los agresores ha hecho uso de los menores para seguir en las vidas de las mujeres. El 58%  ha utilizado a las/os hijas/os para intimidar a las mujeres o acosarlas. El 69% ha usado a las/os menores para obtener información sobre ellas.  Un 54% utiliza a las niñas/os para retomar la relación. Incluso un 44% de los agresores usa a las niñas y niños para atemorizar a las mujeres. Además de la utilización de las y los menores por parte de los agresores (y las consecuencias y secuelas que esto conlleva) las/los menores sufren la violencia de género de forma directa, lo cual provoca graves daños y consecuencias en ellos y ellas.

    “EN LA VIOLENCIA DE GÉNERO LOS/AS NIÑOS/AS NO SE ENTERAN DE LO QUE SUCEDE. ES MEJOR NO HABLAR DE ELLO CON LAS NIÑAS/OS VÍCTIMAS”

    Las niñas y niños que sufren violencia de género incrementan síntomas comportamentales y emocionales, así como también incorporan una sensación de alerta constante. Además de esto, las niñas y niños suelen sufrir una confusión de roles por la situación de violencia que viven, en dicha confusión suelen asumir roles de tipo: cuidadora/or, confidente de la madre o del agresor, asistente del agresor, árbitro, chivo expiatorio, etc,. Con lo cual, no solo conocen la violencia de la situación que viven sino que también sufren graves secuelas, aunque en ocasiones nieguen ser conscientes de lo que sucede o no sepan verbalizar lo que están sufriendo.

    “LOS HIJOS E HIJAS DE MALTRATADORES EJERCERÁN LA MISMA VIOLENCIA”

    Vivir en una familia donde la madre es maltratada significa estar expuesto/a a situaciones de violencia, opresión y control, así como también a un modelo de relación basado en el abuso de poder y la desigualdad. Modelos que en ocasiones las y los pequeños, que son víctimas directas de la violencia de género, podrían copiar. Si se lleva a cabo un trabajo de recuperación/reparación de la situación de violencia, no perpetuarán los modelos de violencia de género que han  vivido dentro de la familia.

    Si quieres profundizar en la violencia de género en menores te ofrecemos estos posgrados:

    Violencia de Género: Prevención, Detección y Atención

    PorFundación para la Convivencia Aspacia

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